La itinerante Copa Argentina

En el colegio primario, allá por finales de los ochenta, teníamos un hámster. Sí una rata aburrida que comía, dormía y hacía sus necesidades en una jaula. Al pobre animal lo habíamos bautizado poco originalmente –tas una democrática elección– “Pelusitas Blanca”. El roedor moraba en el aula y cada fin de semana uno de nosotros tenía la responsabilidad de llevárselo a su hogar, cuidarlo y devolverlo el día lunes. Considerando la aversión de mi madre a los bichos de ese estilo, la visita en mi hogar fue poco feliz, pero logré devolver la jaula y su contenido en perfectas condiciones. El sistema rotativo que parecía funcionar a la perfección llegó a su fin tras unas vacaciones de invierno de las que Pelusitas Blanca jamás regresó. Recuerdo la mezcla de sentimientos y las hipótesis sobre la desaparición del animal. La muerte dentro de un inodoro y el destino cloacal del roedor fue la ganadora.

Años más tarde, ya en el colegio secundario católico, la situación se repitió: La costumbre de que todos los viernes se sorteaba la Virgencita me sorprendió. Y así fue que en las vísperas de un fin de semana largo de Agosto llegué a mi hogar con la imagen de María y un precario cuadernito forrado de azul en el que había que escribirle algo. Mi familia nunca fue demasiado devota a la religión y mucho menos demostrativa de sus sentimientos hacia la Madre de Jesús. Recuerdo que la escultura estaba protegida por una especie de caja de cristal y muy bien cuidada. Nuestro esfuerzo por mantenerla impoluta tuvo éxito, aunque el mensaje en el cuaderno dejó bastante que desear ante los ojos de la Congregación.

Con la obtención de la Copa Argentina y luego de un fin de año de festejos por el regreso a Primera División me entero de que esta situación parece tener un hilo de continuidad. La Copa Argentina está rotando por hogares de privilegiados y decora asados y eventos festivos de algunos hinchas de Huracán.  Teniendo en cuenta la experiencia de mi infancia y adolescencia en cuestiones rotativas no puedo más que preguntarme ¿Cómo es el sistema? ¿Dónde Hay que anotarse? ¿La copa viene en una jaula de cristal o pasa de mano en mano sin el más mínimo cuidado? ¿Hay un cuadernito para escribirle un mensaje a la Copa…?

Las fotos repetidas del Trofeo -que nos costó más de cuarenta años conseguir- en manos de allegados a la Comisión Directiva y la falta de un responsable que de la cara ante esta situación es otra muestra de que, pese a los éxitos deportivos, muchas cosas siguen siendo improvisadas en Huracán.

¿Qué le decimos a todos los que hicieron dos horas de fila para sacarse una foto con sus hijos junto a la Copa Argentina? ¿No deberíamos tener todos los socios el mismo derecho y fundamentalmente el Trofeo no debería estar resguardado en las vitrinas del club con los cuidados que corresponden?

Los intentos por hacernos creer que se trata de una réplica y las culpas que se tiran unos a otros dentro del Gobierno de Huracán no parecen ser el preámbulo de una solución razonable.

Ojalá esto haya sido solamente un error y tengamos revancha con la Supercopa Argentina y con la Libertadores  para que disfrutemos de una vitrina cada vez más llena de trofeos que son patrimonio del Club y solamente del Club y deben ser cuidados con responsabilidad.

 


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