El Ciclón sopló más fuerte (San Lorenzo 3 – Huracán 1)

Huracán empezó ganando el clásico más porteño con un golazo de Toranzo, pero nada pudo hacer ante un San Lorenzo superior, que finalmente logró imponerse 3-1, con tantos de Romagnoli, Caruzzo y Matos de penal.  Mal arbitraje de Laverni, cambios que no funcionaron, pero por sobre todas las cosas, la lamentable ineficacia de siempre. Y no de goles errados, sino de partidos importantes perdidos.

El Pedro Bidegain se colmaba de camisetas azulgranas con todas las expectativas puestas en volver a vivir el clásico luego de cuatro años. Los quemeros, desde sus casas, con amigos, con familia, con más quemeros, tuvieron que conformarse con verlo por tele por su condición de visitante. Un partido que, más allá de la supremacía cuerva en resultados, siempre despierta interés en todos los aficionados del fútbol local por sus condimentos barriales y chicanas del folklore. Clásico de clásicos. Y los quemeros, con un presente diferente al de enfrentamientos anteriores, tenían la ilusión de ganar en cancha ajena. Con este panorama, el sol pegando fuerte y el Nuevo Gasómetro lleno, Laverni indicó el comienzo del partido.

El primer cuarto de hora fue todo de San Lorenzo. Una tortura para el Globo, que no lograba siquiera pasar la mitad de cancha. Y cuando menos lo merecía, llegó el gol. Alejandro Romero Gamarra en el círculo central ensayó un exquisito pase vertical a Patricio Toranzo, que recibió solo en tres cuartos de cancha, y remató de forma magistral al arco de Torrico. El resultado a su favor hizo que Huracán tuviera más confianza y recobrara vida. A partir de entonces, con el tridente de buen pie encendido, el ‘Kaku’ y el ‘Pato’ en su mejor nivel y el ‘Rolfi’ un poco menos asociado pero colaborando, los dirigidos por Apuzzo comenzaron a presionar y ganar terreno. Pasaron quince minutos que fueron quizás los mejores que tuvo el Globo en todo el partido. San Lorenzo corría con la presión de estar perdiendo el clásico en su propia cancha, y la ansiedad lo llevaba a equivocarse. Huracán se envalentonaba y avanzaba. Pero otra vez, paradójicamente, el gol llegó para el que menos lo merecía. Minuto 30, Mauro Matos recibe un pase en el borde del área, de espaldas al arco, la baja entre tres defensores del Globo, y gira para que continúe la jugada quien terminó siendo la figura del partido. Leandro Romagnoli se lleva la pelota en velocidad, para rematar de forma cruzada y por abajo al arco de Marcos Díaz. Era el gol que emparejaba el resultado y el juego de ambos equipos. Ahora sí, San Lorenzo recuperaba la voracidad y Huracán de a poco retrocedía para lograr irse a los vestuarios en igualdad de condiciones. Pero no fue así: en el último minuto de la primera parte, un córner por izquierda y una falla en la defensa pusieron al conjunto de Bauza en ventaja. La pelota quedó picando entre los defensores y Matías Caruzzo pateó solo en el área chica. Era el 2-1 para el Ciclón y el final del primer tiempo.

El complemento encontró al equipo local más tranquilo, cuidando el resultado pero siempre con la pelota en sus pies. Mucho toque por abajo, aunque sin avanzar, que obligaba a Huracán a salir a presionar. Por eso, para darle un ajuste más ofensivo, Apuzzo hizo ingresar al chileno Puch, pero sacó al volante central Gallegos y el mediocampo quedó muy solo con el único cinco, Vismara. A los quince minutos de la segunda parte, gracias a la participación del ‘Pipi’ Romagnoli y otra de sus llegadas en velocidad, Vismara lo cruza cuando entra al área y el número 10 se deja caer. El árbitro vio penal y Mauro Matos lo convirtió en gol. Fue la polémica del partido. Laverni venía cometiendo errores que perjudicaron a ambos equipos: tarjetas que no sacó (a Toranzo, por ejemplo, que luego sí recibió amarilla cuando podía haber sido la segunda y expulsión), mucha ley de ventaja y un penal no cobrado a ‘Wanchope’ Ábila en el primer tiempo. Pero esta equivocación fue determinante en el resultado, que condenaba definitivamente a una derrota para el Globo. Luego, en los últimos 30 minutos, los de Parque Patricios estuvieron cerca de descontar, pero el partido ya estaba cerrado. Una excelente contra, que terminó en la cabeza de Toranzo y el palo derecho de Torrico; un tiro libre de Domínguez; y el cabezazo del ingresado Campana, que el arquero cuervo llegó a desviar con lo justo. Sin embargo, al final fue 3-1.

Perder un clásico siempre da bronca, se buscan culpables y Laverni se prestó para ser foco de atención tras muchas polémicas. Huracán tuvo 20 minutos de luz, luego del gol, pero con el empate de Romagnoli volvió a decaer y no pudo contra un San Lorenzo que aprovechó su velocidad en las bandas (y la lentitud de los laterales quemeros). Romero Gamarra y Toranzo fueron lo mejor del equipo, seguidos por Vismara, que quedó muy solo tras la salida de Gallegos. Montenegro no se lució y Puch entró un poco tarde, pero cuando lo hizo aportó nivel y ataque. La defensa tuvo momentos altos y bajos, con buenas salidas del fondo pero errores básicos y lentitud. Ábila desaprovechó todas las que tuvo, siempre que no quedó en offside. Y el conjunto de Bauza fue eficaz y supo convertir cuando tuvo la chance. Reglas básicas para lograr un triunfo, que Huracán todavía no asimila.

El historial pesa, las frustraciones se acumulan, pero siempre hay que mirar adelante. Entender que no se puede perder más. Ver en qué se falló y corregirlo urgente. En septiembre habrá revancha en casa, pero hasta entonces, el torneo sigue. Ahora se viene Argentinos Jrs. en el Ducó, obligados a sumar en el certamen local y más aún por el recreo de Libertadores que se viene de acá al 8 de abril. El Globo acumula 4 puntos en 5 partidos (1PG, 1PE y 3PP). El campeonato es largo, pero ya no se lo puede seguir mirando de reojo.

Por Julieta Miguez

 


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