“Yo creo” (por Romero Carvalho)

Siempre he sido un gran fan del fútbol argentino; la manera de jugar y la intensidad de la hinchada; los clubes de barrio y el respeto de las tradiciones. Nací hincha del Atlético Mineiro, que muchos dicen que es el equipo y la hinchada más “Argentina” en Brasil, por la lealtad y pasión. En 2007, en una maravillosa estadía en Buenos Aires, en mis andanzas por la ciudad, me converti en un hincha de Huracán, cayendo en amor por la historia y por la hinchada. Desde entonces, intento seguir el pueblo quemero aún que distante, envíando de Belo Horizonte, ciudad que ha dominado el fútbol brasileño en los últimos dos años, mis buenas vibraciones.

El martes, sin embargo, voy estar más cerca que nunca. En el estadio Mineirão, donde viví tantas alegrías y tristezas con el Atlético Mineiro, puedo estar cerca  del Globo contra mi mayor rival. El juego tiende a ser muy difícil. El Cruzeiro es el bi-campeón brasileño. El cuerpo técnico es extremadamente competente y el equipo tiene grandes jugadores.

Pero, como toda fortaleza impenetrable, el equipo azul tiene debilidades. Empieza por la venta de los dos principales jugadores de los títulos brasileños, Ricardo Goulart y Everton Ribeiro. Los delanteros de los últimos dos años, Borges y Marcelo Moreno, también ya no está en el equipo. El principal en el centro del campo, Lucas Silva, fue vendido, así como opciones importantes entre los sustitutos, como Dagoberto y Nilton. En la defensa, Dedé, el principal del sector, está lesionado. Con tantas ausencias, el entrenador Marcelo Oliveira, que, irónicamente, era un delantero espetacular del Atlético en los 70, tiene dificultades en este inicio de temporada para armar el equipo, que no se ha enfrentado a cualquier adversario de peso en el año.

El Cruzeiro no tiene un equipo definido como antes, pero ha contratado buenos jugadores, como el uruguayo De Arrascaeta y el defensor Paulo Andre, y ya tenia un estándar de juego definido y vencedor. Para un buen resultado hoy de Huracán una de las claves es no esperar por Cruzeiro con los jugadores todos detrás en la cancha. El equipo brasileño juega muy suelto en Mineirão, con 53 victorias en 68 partidos desde que la cancha fue reabierta, y tiene la costumbre de imprimir un ritmo muy rápido, sobretodo en el primer tiempo. La marcación puede recuar, pero jamás al principio del juego. El Globo debe conquistar totalmente el respeto del Cruzeiro y la sensación de que el ataque azul puede generar peligro en la defensa.

El lado izquierdo de la zaga azul es el más débil y es ahí donde Huracán debe centrar su fuerza ofensiva. El zaguero Paulo André, recién contratado, sigue lejos de su mejor forma física y aún sin saber como juega el equipe defensivamente.

El lateral derecho Mayke es muy fuerte en ataque y se debe marcar bien el pibe y atacar siempre con un jugador en su espalda, como hablamos en Brasil. Sin la pelota, Huracán debe restaurar el medio con todos los jugadores, obstruyéndo el sector sin dejar espacios para la velocidad del equipo brasileño. Por nuestra parte, Abila no puede perder tantos goles.

Hoy la victoria es posible. La hinchada de Cruzeiro tiende a ser muy impaciente con el equipo rápidamente y esto es terrible para los jugadores del equipo, sobretodo los jóvenes. Y, crean, es una tradición en la historia del club. Para usar una frase muy repetida por los aficionados del Atlético Mineiro en la conquista de la Libertadores en 2013 y la Copa de Brasil en 2014, “yo creo!”

Romero Carvalho es periodista brasileño, hincha de Atletico Mineiro desde que nació e hincha de Huracán desde que visitó Buenos Aires en 2007.

 


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