Derrota y despedida (Mineros 3 - Huracán 0)

Huracán perdió 3-0 ante Mineros de Guayana en Venezuela y quedó afuera de la Copa Libertadores. Zamir Valoyes, en dos ocasiones, y Rafael Acosta fueron los goleadores de la noche. Con esta derrota, el conjunto de Parque Patricios, que dependía de sí mismo para clasificar a octavos, se despidió del certamen continental.

Todas las esperanzas se desvanecieron la noche del martes, cuando Huracán debía enfrentar al único equipo eliminado del Grupo 3 de la Copa Libertadores de América. El Globo venía invicto, con cuatro empates y la victoria ante Cruzeiro en el Ducó, y tenía que asegurarse los tres puntos frente a Mineros para no depender del partido que se jugaba en Brasil al mismo tiempo. Sin embargo, dejó pasar la gran oportunidad (futbolística y económica) de seguir en pie en la competencia que no disputa desde 1974 y de estar entre los 16 mejores de América. Finalmente, los dos clasificados del Grupo 3 fueron Cruzeiro (Brasil) en primer lugar y Universitario de Sucre (Bolivia) como escolta.

En el Estadio Cachamay y con poca convocatoria de un Mineros ya eliminado, los dirigidos por Néstor Apuzzo tenían una chance histórica de ubicar al Globo un escalón más alto en la Copa Bridgestone Libertadores. A las 20:30, el uruguayo Daniel Fedorczuck indicó el comienzo del partido y desde el minuto cero Huracán mostró una actitud apagada y cansada, que preocupó a los simpatizantes quemeros. Con el once ideal en cancha, el Globo no generaba, no presionaba, no daba dos pases seguidos. Y el gol del local no se hizo esperar: a los 9 minutos, tras un excelente centro desde la izquierda de Angelo Peña, imposible para Marcos Díaz, Zamil Valoyes llegó al segundo palo para cabecear y abrir el marcador en Venezuela. A partir de entonces, Huracán no despertó, aunque tuvo algunas chances difusas de la mano de Ramón Ábila, que no supo aprovechar en más de una ocasión por estar adelantado. Era un partido impreciso para ambos equipos, pero Mineros jugaba mejor y buscaba más el segundo que Huracán el empate. Marcos Díaz se lució con algunas atajadas, pero el inevitable 2-0 llegó a los 39 minutos: Patricio Toranzo perdió la posesión en el campo rival y provocó el contraataque de los venezolanos. Alejandro Guerra robó la pelota, condujo por la banda izquierda hasta el borde del área de Huracán y le dio un pase a la medialuna a Angelo Peña, que con un toque dejó a Zamir Valoyes solo por la derecha para que rematara al arco. Con el 2-0 parcial, ambos equipos se fueron a los vestuarios.

En el complemento, con los ingresos de Cristian Espinoza y Agustín Torassa por Lucas Villarruel y Eduardo Domínguez, se esperaba una actitud más ofensiva del Globo. Pero el equipo no cambió la cara respecto a lo que fue el primer tiempo. A los 19 minutos, Mineros selló la victoria 3-0 y dejó a Huracán con las manos vacías, de la mano de Rafael Acosta que comenzó y terminó la jugada: tras un pase diagonal a la izquierda a Alejandro Guerra, éste entró al área eludiendo jugadores y le dejó servida la pelota a Acosta para que definiera. Marcos Díaz logró amortiguar en la primera oportunidad, pero el venezolano volvió a rematar y mandó la pelota al fondo del arco. No quedaba mucho por hacer, los de Parque Patricios tenían que convertir cuatro goles en 25 minutos. Intentaron con tiros débiles desde afuera del área, pero nada que preocupase al arquero Luis Romero. Este resultado se mantuvo hasta el pitazo final y Huracán sufrió un golpe más en el presente futbolístico. En Brasil, Cruzeiro y Universitario de Sucre festejaron juntos el pase a octavos, a pesar del 2-0 a favor de los locales.

Lo que más duele es la forma en que se perdió. Parque Patricios sabía, cuando se sortearon los grupos, que existía la posibilidad de no pasar de fase, aunque la zona era accesible. Huracán no se preparó para afrontar más de una competencia, pero las cosas se fueron dando hasta el último encuentro: definían la clasificación a octavos ante el único equipo eliminado, que jugó con varios suplentes, y dependiendo de sí mismos. La falta de juego, de intención y de actitud en un partido definitorio y, quizás, de los más significativos del último tiempo fueron claves para quedar afuera en el certamen más importante de América. Y fueron los mismos once jugadores que le ganaron 3-1 a Cruzeiro hace una semana jugando en su mejor nivel. Desde lo dirigencial, se manejaron mal: no trajeron los refuerzos indicados cuando hubo que traerlos y esto quedará aún más en evidencia si no se gana el sábado ante River por la Supercopa Argentina. Está claro que esta final no tiene el mismo valor que la Libertadores, pero sí otorga la clasificación a la Sudamericana.

Se miró de reojo el torneo local para apuntar a otras competiciones y ya se perdió una. El sábado en San Juan queda otra para sumar una estrella y seguir de pie en los certámenes internacionales.

Por Julieta Miguez.

 


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