La estrella 13 desde la tribuna

B3gsxxgIQAAmG9e_002

Luego de una semana dolorosa para todo el pueblo quemero debido a la derrota y eliminación de la Libertadores, Huracán viajó a San Juan para disputar la Supercopa Argentina ante River Plate, una final a la que en la previa para todos íbamos `de punto´, tras el poco descanso que tuvo el plantel luego del regreso de Venezuela, sumado al nivel que venía mostrando River. Igualmente, cada uno de los quemeros, los que viajamos y los que no, teníamos la esperanza de volver a gritar campeón.

Desde temprano se apreciaban numerosos grupos de hinchas de Huracán dando vueltas por la ciudad, cada uno de ellos se fue acercando a la cancha y la tribuna se fue poblando lentamente, aunque claro está que no eramos ni la mitad de los que eran ellos, lógicamente. Una cosa muy particular que noté fue que mucha de la gente que había estado en la final de la Copa Argentina con Rosario Central, manteniendo la cábala, se ubicó en el mismo lugar que aquél día.

La hora del partido se acercaba, la ansiedad y los nervios comenzaban a aparecer en la gente, como en cada partido pero probablemente un poco más. El momento llegó y la final arrancó con un Huracán bien parado sin pasar sobresaltos. A medida que los minutos transcurrían veíamos que si el equipo se animaba y atacaba al rival se podía dar lo que fuimos a buscar. Y así fue: llegó el gol del chileno Puch, que quedará siempre grabado en la memoria de todos los hinchas de Huracán. La primera etapa concluyó y todos coincidíamos en que si el equipo continuaba jugando de esa forma lo ganábamos.

Los segundos 45 minutos fueron un verdadero parto, River se venía cada vez más y el partido se jugaba solamente en el campo de Huracán. Nuestra defensa aguantaba como podía, sumado al empuje de la gente desde atrás. Los minutos pasaban pero daba la sensación de que el partido no se terminaba más y que en cualquier momento nos empataban. Pero faltando dos o tres minutos llegó la señal de que Huracán iba a ser nuevamente campeón: San Marcos se vistió de héroe otra vez y le sacó un cabezazo, visto desde atrás del arco, imposible a Mora y en la siguiente jugada a Cavenaghi cuando la pelota se le colaba por encima. Mucha gente lloraba e imploraba que el partido se termine.

Huracán volvió a ser campeón y los quemeros volvimos a festejar: increíblemente muchos esperamos toda nuestra vida para poder ver campeón a Huracán y en tan solo cinco meses dimos dos vueltas (y además el regreso a primera). Los festejos continuaron tanto con los jugadores como debajo de la tribuna y por suerte pudimos volver con lo que fuimos a buscar: la Supercopa, la estrella nº13.

 


  • DEJÁ TU COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento sera eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptacion del Reglamento