La opinión del hincha Supercopa Argentina.

foto patria

La semana pasada les comentaba a los Quemeros que sentía que había ido al baile y no había podido sacar a la chica mas linda. Esta semana volví y la chica que baila arriba del bafle me invitó a salir. La vida es así, Huracán también.
Tuve la enorme alegría de viajar a San Juan junto a mi hijo y un montón de amigos. Creo que no voy a poder poner en palabras lo feliz que fui el 25 de abril de 2015.
Me gasté hasta la que no tenía y me subí al avión en Ezeiza junto a 165 Quemeros. Imaginen el aeropuerto lleno de camisetas de Huracán, imaginen lo que se vivió en ese avión y sigan imaginando cuando llegamos a San Juan. Nos reunimos en la calle del hotel donde los jugadores estaban concentrados. La enorme fe, la alegría, la fuerza y el ambiente en general, me convenció que Huracán le ganaba a River. Ojo, no soy un novato en viajes con Huracán, pero esta vuelta sentí que ganábamos (obviamente lo pensaba hasta en voz baja, para no quemarlo). Llegadas las 19 horas, el micro con los jugadores salió del hotel rumbo al estadio y nosotros atrás.
Una vez dentro del Estadio del Bicentenario de San Juan (o Duco II, como se lo quiera llamar,je) la adrenalina brotaba por todos lados. La convocatoria de River daba aún mas la sensación de que si se daba, iba a ser histórico.
Los nervios me dominaban pero traté de concentrarme en el partido y comenzó… los jugadores de Huracán no tenían el problema que yo tenía ya que salieron y jugaron un primer tiempo de esos que te dejan con la boca abierta. Básicamente, lo de Espinosa, lo de Puch y los pases de Toranzo dominaban la acción, siempre. Llega el gol del chileno y el alarido salido desde las entrañas. Huracán borró a River y jugó fantásticamente. Pero sabíamos que había un segundo tiempo y las cosas seguramente cambiaban. Y si, sucedió. Ellos se vinieron con todo, dominando las acciones y por momentos el campo parecía un plano inclinado. Pero en ese momento salió la fe, las ganas y las virtudes cambiaban de actores y salieron a escena Vismara, la defensa y Marcos. Marcos…
No voy a contarles lo que hizo Marcos Díaz porque todos lo vieron. Les cuento lo que vi en la tribuna: en “la jugada” cuando ataja la primera pelota, me doy vuelta y al instante vuelvo a mirar y pone la mano para sacar la segunda. Y volví a girar la cabeza y vi gente en el piso, otros arrodillados, otros de espaldas, algunos llorando, otros tratando de gritar, otros duros como estatuas. Y así se vivió el segundo tiempo. Un par de escalones arriba mio estaba un muchacho de nombre Fernando. Este pibe estaba en trance, sentado con las manos en la cara e inmutable. Vaya a saber lo que le pasaba por la cabeza. Le mando un gran abrazo. Y pasaba el tiempo y el arbitro Pitana daba cinco minutos de alargue. Acá me rindo, no se puede describir con palabras las cosas que sucedieron en la tribuna de Huracán durante ese lapso. Pido perdón, es imposible.
El árbitro señala el centro del campo y pita el final. Huracán Campeón. Y el plantel da la vuelta olímpica. Y se arma el escenario. Y la voz del Estadio proclama al vencedor y Huracán recibe la Supercopa Argentina. Y el plantel de River se queda, caballerosamente, hasta el momento de la entrega del trofeo. Y vuelan miles de papelitos de colores, como los que los Quemeros mirábamos por televisión en las consagraciones de otros. Y éramos nosotros. Y el plantel se baja del escenario y uno deja la Copa en el área chica, a metros de donde estábamos nosotros, donde estaba yo, con mi hijo. Y desde el centro del campo empiezan a correr hacia la Copa y metros antes se tiran de panza y la agarran y nos la muestran. Nos la ofrecen. Es nuestra.
La vuelta en los micros que nos llevaban al aeropuerto, subir al avión y la llegada a Ezeiza de madrugada. Las bocinas de los coches, los empleados felicitándonos, el que cobra peaje diciéndome que era bostero y que había cámaras filmando sino me dejaba pasar sin pagar y llegar a Parque Patricios y pasar por la Sede con rastros de festejos recientes. Y terminó el día. El mágico 25 de abril de 2015.

 
Gracias Barba, gracias Patria Quemera por dejarme contar estas cosas que nos pasaron a los Quemeros este histórico día. Gracias a la gente, las enormes muestras de cariño recibido solo por escribir esta columna, que a través de los años me hizo muy feliz.
La foto no es la mejor, es de mala calidad para una página tan profesional como Patria Quemera. Pero la saqué yo y muestra algo de lo que les conté. Y espero que les haya gustado.
Saludos, Supercampeones!!! Abrazo Quemero.

 

Carlos Biondi.

 


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