¡Oh Globo! (Huracán 3 - Cruzeiro 1)

HURACAN - CRUZEIRO

Huracán ganó 3-1 a Cruzeiro de Brasil en el Tomás A. Ducó y quedó a un paso de la clasificación a octavos de final de la Copa Libertadores. Ramón Ábila convirtió en dos ocasiones, Leandro Damião descontó de penal y Federico Mancinelli selló la victoria del Globo.

En un Palacio colmado de hinchas quemeros, con todas las ilusiones de continuar en la Copa Libertadores puestas en juego, Huracán disputó el quinto partido de la Fase de Grupos ante el bicampeón de Brasil, hasta entonces puntero del Grupo 3. Cruzeiro venía de ganarle 3-0 a Mineros en Belo Horizonte la semana pasada y se ubicaba primero entre los cuatro equipos de la zona. El Globo, en cambio, todavía no conocía la victoria en el certamen continental, además del duro presente que atraviesa en el torneo argentino, en el cual se ubica en la 24° posición. El pasado miércoles no pudo ganarle en Parque Patricios a Universitario de Sucre (1-1) y el último fin de semana perdió 2-0 ante Racing en Avellaneda. Sin embargo, los hinchas le dieron otra oportunidad al equipo de Néstor Apuzzo y asistieron una vez más al Ducó para presenciar uno de los duelos más importantes en lo que va del año. Es que si Huracán perdía, podía despedirse de la Copa, lo que habría sido un golpe más para la actualidad futbolística del club. Pero no fue así. Y por el contrario, se jugó el mejor partido del último tiempo.

El chileno Patricio Polic indicó el comienzo y Huracán mostró desde el minuto cero una agresiva actitud de ir a buscar el partido. Con el once ideal en cancha, y cada uno de ellos en un gran nivel individual, el Globo presionó durante los primeros minutos a los brasileños y trató de hacerse cargo en todo momento de la pelota. A los 14 minutos de juego, Lucas Villarruel recuperó la pelota en tres cuartos de cancha y ensayó un excelente pase por arriba a ‘Wanchope’, que recibió en el área solo, eludió al arquero y remató cruzado con su pie derecho directo al fondo de las redes. El juez de línea no advirtió que Ábila estaba adelantado y convalidó el gol que ponía en ventaja a los quemeros. Con el resultado a favor, los locales encontraron la tranquilidad que los llevó, diez minutos más tarde, a convertir el segundo. Tras un gran desborde por derecha de Edson Puch y el pase atrás, Ramón Ábila volvió a mostrar su habilidad de goleador y remató desde el punto de penal al arco de Fabio, que nada pudo hacer. Era el 2-0 para Huracán y el delirio en las tribunas. Los de Parque Patricios estaban muy firmes en el mediocampo, a lo que se sumó la efectividad del nueve. Las buenas actuaciones individuales en lo ofensivo y la solidez en lo defensivo fueron las claves del 2-0 en el primer tiempo.

La segunda etapa empezó más tranquila. Huracán debía cuidar el resultado, pero sabía que si Cruzeiro convertía, podía darle confianza y complicar el panorama. Cuando iban apenas tres minutos, el goleador del partido fue en busca del hat trick con una lujosa ejecución de ‘chilena’ que terminó en las manos del arquero visitante. Minutos más tarde, a los 15 del complemento, Eduardo Domínguez cometió una clara falta sobre Leandro Damião cuando éste definía al arco de Marcos Díaz. Polic, convencido, sancionó el penal y el nueve brasileño lo transformó en el gol del descuento. Y lo que pudo ser el decaimiento de los locales y la crecida de los visitantes, fue solo un susto que duró tres minutos. Porque a los 18 minutos, Huracán tenía una nueva chance con un tiro libre delante de mitad de cancha. El ‘Kaku’ Romero Gamarra envió el centro al punto de penal y Edson Puch la dejó pasar para que pique y Federico Mancinelli llegue directo a cabecear. El defensor convirtió el tercer tanto de los de Parque Patricios y les devolvió la calma. A partir de entonces, el partido se tornó de ida y vuelta, con una chance muy clara de Ábila y otra de Riascos. Pero ninguna se concretó y cuando el árbitro pitó el final del partido, los quemeros festejaron que todavía siguen con vida en la Copa Libertadores.

Huracán jugó el mejor partido del año porque hizo todo como debía. Incluso cuando parecía que las cosas podían no salir tan bien, tras el gol del brasileño Damião, el Globo consiguió cortar la levantada del conjunto de Marcelo Oliveira y no dejó pasar los minutos para convertir el tercero. El encuentro se resumió en la buena labor de los defensores, con la destacada vuelta y gran actuación de Luciano Balbi, sumada a la combinación de los buenos pies de Alejandro Romero Gamarra, Patricio Toranzo y Edson Puch, y a la efectividad del indiscutible número nueve del Globo, ‘Wanchope’ Ábila. Pero una de las claves del triunfo, sino fue la más importante, estuvo en la perfecta dupla central Vismara – Villarruel: impasables, combativos, pacientes, firmes e inteligentes. Ahora sólo queda ganar en Venezuela para obtener el pasaje a octavos de la Copa Libertadores. Más que nunca, abril se condensa en los próximos tres partidos: el sábado ante Tigre (torneo local), el martes frente a Mineros (Copa Libertadores) y el otro fin de semana ante River (Supercopa). Si bien lo de hoy fue una significativa inyección anímica, Apuzzo deberá saber distribuir a los soldados para los próximos choques. Lo primordial será no quedarse con las manos vacías.

Por Julieta Miguez.

 


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