Nunca un fallo en contra, fue tan favorable

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Van 24 minutos del primer tiempo, cuando Cristian Tula le tira la pelota al área a Sebastián Penco, que recibe y trata de ir hasta al fondo, frente a la férrea marca de Víctor Cuesta, quien agarra de los brazos al delantero de Independiente, que inmediatamente cae desplomado, provocando que Sergio Pezzotta cobre la pena máxima para el conjunto de Avellaneda.

Ante el cobro, los jugadores de Huracán no protestan, sino que se miran anonadados en el campo de juego del estadio Libertadores de América, ya que la rastra les pesa mucho: el Globo viene de empatar en cero frente a Ferro en el Tomás Adolfo Ducó y de caer por 3 a 0 ante San Martín en San Juan y 1 a 0 ante Gimnasia de Jujuy en Parque de los Patricios. Para todos, aquel penal de Cuesta a Penco, solo ratifica el mal presente que estaba viviendo el equipo de Frank Darío Kudelka, que miraba petrificado en el banco como se le estaba por venir el mundo abajo.

Daniel Montenegro, quien todavía jugaba para el Rojo, se hizo cargo de la ejecución, acomodó la pelota en el punto penal, tomó carrera, se colocó detrás de la medialuna del área grande, observó al árbitro Pezzotta y luego miró fijo a Marcos Díaz, quien estaba disputando su tercer partido como titular con la camiseta del Globo (en el primero se retiró a los pocos minutos por sufrir un desgarro).

El número diez de Independiente, esperó ansioso la orden del colegiado, mientras el portero de Huracán se saca los guantes para acomodarse los cordones, intentando enfriar un poco las aguas y meterle presión al experimentado ejecutante. Menos de un minuto después, Díaz está parado bajo los tres palos del Libertadores de América y Montenegro agazapado esperando el silbato de Pezzotta. Un instante después, el juez da la orden, el Rolfi arranca derecho al balón y trata de cruzarla por abajo del cuerpo del arquero de Huracán, que adivina la intención y logra detener el remate y enviarlo al córner.

Instintivamente al ver el penal detenido, los jugadores del conjunto de Parque de los Patricios corren desesperados a abrazar el hombre que desactivo la bomba que parecía destrozar el proyecto Kudelka en Huracán y, al mismo tiempo, implantó una nueva en la institución de Avellaneda, ya que de ahí en adelante, el partido y el cierre del torneo serían favorables al Globo, que terminó desempatando el tercer puesto con Independiente (arrancó el semestre trece puntos arriba), aunque después el desenlace allá sido esquipo para el Globo.

Además, ese penal cobrado por Sergio Pezzotta, comenzó una racha de fructíferas ejecuciones desde los doce pasos para el conjunto de Parque de los Patricios, que continuo en la definición por penales en el estadio de Arsenal frente a Crucero del Norte, por los 32avos de final de la Copa Argentina y que encontró su punto máximo el 26 de noviembre del año pasado, cuando Marcos Díaz, el mismo que meses atrás había desactivado la bomba en Avellaneda, se consagró de ídolo y quedó en la historia grande del club, tras detener la ejecución de Hernán Encina, para darle a Huracán un campeonato, tras 41 largos años.

El próximo lunes, Sergio Pezzotta volverá a arbitrar al Globo, tras aquella noche de Avellaneda, en la cual le cobró un penal a Cuesta, que parecía acabar con todas las ilusiones que tenía Huracán en la temporada, pero con el diario del lunes, terminó convirtiéndose en el fallo en contra más favorable que yo recuerde que se haya producido.

 


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