La historia es una sola y no arrancó en 1931

guidotti

Compartimos la entrevista realizada por Marcelo Benini para el Periódico del Barrio al Licenciado Roberto Guidotti sobre su aporte para el recuento de todos los títulos del fútbol argentino que derivó en el reconocimiento de las 13 estrellas del Club Atlético Huracán.

Por costumbre, ignorancia o simplemente pereza, la mayoría de los periodistas argentinos desinformó durante décadas a los hinchas de fútbol. Concretamente, los editores de revistas y suplementos deportivos, junto con los relatores y comentaristas radiales y televisivos, instalaron una estadística incompleta de los títulos logrados por los equipos nacionales a lo largo de su historia. Para ello prescindieron de más de cuatro décadas de amateurismo y de las numerosas competencias nacionales disputadas en paralelo a los campeonatos de liga, análogas a la actual Copa Argentina. De esta manera, más de un centenar de estrellas quedaron afuera de los palmareses oficiales y muchos clubes lucieron vacíos de conquistas, cuando en rigor tenían títulos válidos. Gimnasia de la Plata, Nueva Chicago y Atlanta son algunos ejemplos.

Fueron muchos los investigadores que bregaron por subsanar el error de los medios y algunos de ellos hasta editaron libros. Es el caso de Jorge Iwanczuk, quien en la introducción de Historia del fútbol amateur de la Argentina advierte: “Hojeando los diarios amarillos y llenos de polvo confirmé que los clubes no nacieron el 31 de mayo de 1931, fecha de inicio del profesionalismo. ¿Por qué entonces si antes llenaron estadios con 40.000 espectadores y fueron grandes Racing, Boca, Independiente, San Lorenzo, Huracán, River y hasta hubo un campeonato mundial en el que salimos subcampeones con jugadores amateurs empezar a contar la historia desde la mitad?”.

Pero quien empuñó la lanza en reclamo de rigor periodístico fue Roberto Guidotti, un licenciado en Comunicación Social que se propuso corregir los vicios informativos de sus colegas a partir de una tarea casi docente. Fueron décadas de lucha contra los molinos de viento, aunque su quijotesca cruzada culminó con éxito. Hoy los medios integran con naturalidad a las tablas de títulos los logros obtenidos por los equipos durante la época no rentada, como también las copas nacionales no regulares.

-Hasta no hace mucho existía en la sociedad la convicción de que el fútbol había empezado en 1931. No sólo eso, se ignoraban copas nacionales de valor oficial. Pero hace 15 años publicamos una nota escrita por vos y Germán Bellizzi que denunciaba que “los primeros años del deporte más popular no son tomados por las estadísticas oficiales”. De algún modo, fuiste el precursor de esta lucha que hoy parece ganada.

-Desde hace muchos años manifesté interés en que se considere la historia en forma global. Desde principios de los años 90 les llevaba cartas escritas a máquina a diferentes periodistas de medios nacionales explicándoles que estaban cometiendo una injusticia con una parcialización de la historia que no tenía sustento alguno. El fútbol oficial en la Argentina comenzó en 1891 y lo único que cambió desde el 31 en adelante fue el ingreso de dinero en los bolsillos de los jugadores, algo que ya venía sucediendo en los tiempos fundacionales pero con una paga en negro.

-¿Fue el regreso de la Copa Argentina o la Superfinal de 2013 el disparador que obligó a la AFA y al periodismo aceptar que numerosos títulos, no sólo del amateurismo, permanecían ocultos?

-Sucede que así como cierto periodismo omitió durante muchísimos años la historia oficial que va desde 1891 a 1934 -en el 31 empezó el profesionalismo, pero los torneos amateurs siguieron tres años más- también venían escondiendo las más de 90 copas nacionales que se jugaron en la historia, paralelas a los torneos regulares de Primera. Esas copas locales han sido importantísimas en aquellos tiempos en que no existían los torneos internacionales. Las hubo de distintos formatos, con diferentes particularidades reglamentarias, pero todas homologadas por la AFA. Desde 2011 se reeditó la Copa Argentina, que ya había tenido dos ediciones en los años 69 y 70, y se instauró la Supercopa, una final entre el ganador de la temporada de liga actual ante el ganador de la Copa Argentina. Ambas copas obligaban a considerar a sus antecesoras, lógicamente, como la Copa Competencia, la Estímulo, la Ibarguren, la Escobar, la Competencia Británica, la Suecia y la Centenario, entre otras.

-¿Cuáles fueron los principales obstáculos que encontraste a la hora de desenterrar la verdad, que durante décadas permaneció oculta estando incluso a la vista?

-El puntapié inicial lo dio Jorge Iwanczuck con Historia del fútbol amateur en la Argentina, una obra esencial para entender los motivos por los que la historia debe contarse completa. El libro 38 campeones del fútbol argentino, de Diego Estévez, registra magistralmente a todos los equipos que lograron títulos oficiales desde el inicio. Ya dentro del periodismo deportivo había historiadores que siempre consideraron la historia de manera completa como Oscar Barnade, de CLARÍN, vanguardista en esta temática. Integra el Centro de Investigación de la Historia del Fútbol (CIHF), conformado por estadígrafos e historiadores de muchísimo prestigio como Osvaldo Gorgazzi yCarlos Yametti, entre otros, que siempre registraron la historia como corresponde. No quiero olvidarme de Alejandro Fabbri, que apoya esta causa también. Pero la batalla por el reconocimiento tomó fuerza cuando San Lorenzo reclamó con justicia un viejo título de liga de 1936. A partir de allí conformamos un grupo muy batallador de “Revisionistas Históricos” que empezamos otro tipo de trabajo, consistente en escribir masivamente a los medios con material bibliográfico de apoyatura, como las propias Memorias y Balances de AFA, que demuestra la oficialidad de todos estos campeonatos y copas. Dejame mencionar a mis valiosos compañeros de laburo en esta reparación histórica: Alberto Di Sanzo, Hernán Martínez Escudero, Sebastián Tesler, Diego Estévez, Sergio Brignardello, Guillermo Schoua, Martín Viñes, Carlos España y Fernando Paso Viola.

-Sabemos que los títulos de esa etapa son oficiales y están homologados por la AFA, pero explicanos por qué el amateurismo debe ser considerado tan válido como el profesionalismo a la hora de contar los títulos.

-Desde el momento en que la entidad rectora del fútbol organiza y homologa los campeonatos, éstos son oficiales y la discusión termina apenas empieza. Algunos detractores de la historia argumentan la precariedad de los torneos que se jugaron al principio pero se equivocan, ya que esos campeonatos eran lo mejor que podía ofrecer el fútbol de la época, más allá de lo anticuados que parecen hoy en día. Argumentan irregularidades como si el fútbol de hoy en día no las tuviera. Objetar los viejos campeonatos es como cuestionarle a Fangio sus títulos de Formula 1 porque los autos de su época parecen carretas comparados con los actuales.

-Boca, Racing y Huracán vieron engrosados sus palmarés gracias a la tarea revisionista realizada por vos y otros colegas. ¿Es la razón por la que River, Independiente y San Lorenzo se empecinan en negar la historia?

-Los historiadores serios de River, Independiente y San Lorenzo saben a la perfección que la historia es una sola y no arrancó en 1931. Sus clubes se fundaron muchos años antes de esa fecha y fueron campeones de ligas y copas en la era no rentada. Pero hay hinchas o periodistas partidarios de esos equipos que ningunean esa parte de la historia porque sus rivales clásicos ganaron más que ellos en aquel tiempo. Miserias de esta sociedad signada por la cultura del éxito a cualquier precio. Recortar la historia para sentirse más ganador que sus rivales es un acto de profunda deshonestidad intelectual.

-Las estadísticas de campeones nacionales, sumando las etapas amateur y profesional, ubican a Alumni, un club que tuvo su cancha en Coghlan, entre los cinco más ganadores de la historia. Según la lógica de quienes se oponen a contar la historia completa, deberíamos entonces suprimir su existencia. ¿Existen polémicas como ésta en el resto del mundo o impera una visión integradora?

-En Europa la historia se cuenta completa. Al igual que la AFA hay una línea divisoria con el comienzo de la etapa rentada, pero esa división no invalida de ninguna manera la etapa anterior; sólo marca las épocas. Los ingleses, creadores de este juego, cuentan sus campeonatos desde el siglo diecinueve y el palmarés de los clubes siempre estuvo contabilizado desde el inicio mismo de la actividad oficial, con o sin plata de por medio.

-Dejando de lado la mirada discriminatoria que pesa sobre aquellos clubes que no lograron campeonar, a los que se suele humillar con la frase lapidaria “no existís”, muchos equipos tildados de “vírgenes” en realidad tenían títulos. Por ejemplo Gimnasia de La Plata, Nueva Chicago y Atlanta. ¿Qué reflexión te merece que, incluso ante la evidencia del triunfo, muchos califiquen de “copas de leche” títulos más valiosos que algunos de los que se disputan en la actualidad?

-Son mitos falaces creados a partir de un error grosero de arrastre por parte del periodismo. Gimnasia fue campeón de liga en el 29 y de una copa nacional en 1993, la Copa Centenario de la AFA. Precisamente se jugó ese certamen para conmemorar los 100 años de la institución madre de nuestro fútbol, que ya regía los destinos de este deporte con sus distintos nombres en inglés que precedieron a la actual denominación.

-Acabás de presentar en la Feria del Libro una obra que refleja, precisamente, la rica historia de Huracán en títulos y copas. A hinchas de otros clubes y periodistas les causa perplejidad las 13 estrellas del Globo…

-Como dice un prestigioso periodista de CLARÍN, Waldemar Iglesias, “uno no puede hacerse cargo de la ignorancia ajena”. Cada hincha, desde el folklore del fútbol, puede realzar los logros de su club y tirar abajo los de su rival. Lo importante es lo que está en los registros de la entidad que organiza el fútbol argentino. Y la AFA dice que Huracán tiene cinco títulos de liga y ocho copas nacionales, por lo que sus 13 estrellas en la camiseta representan el palmarés oficial del Globo. Con Néstor Vicente y Luis Carlos Ruiz publicamos recientemente un libro que recorre esos logros de la entidad quemera.

 


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