La mano de Domínguez

El debut de Eduardo Domínguez al frente del plantel profesional de Huracán fue ante Lanús y en el estadio Tomás Adolfo Ducó, donde el excapitán del Globo salió con un 4-4-2 con Federico Vismara y Nicolás Bruna en el doble cinco y Mauro Bogado y David Distéfano por las bandas intentando frenar la embestida granate y sobre todo facilitarle el trabajo a los laterales que ya de por si tenían que detener los desbordes de Junior Benítez y Lautaro Acosta.

Pensando en el partido de la Copa Sudamericana ante Tigre y dando a entender que era un mero compromiso para el Globo, por la urgencia que presenta el equipo en el torneo, Domínguez cambió el esquema a un 4-2-3-1 con Bogado y Bruna en el doble cinco, Toranzo y Espinoza por los extremos, Daniel Montenegro de enlace y Ramón Ábila tirado sobre el juvenil Izarregui, que padeció toda la noche las constantes choques con el número nueve y cortes diagonales del número cinco.

Pese a marcar cinco goles y apabullar a su rival, Domínguez volvió a cambiar y se volvió a adaptar a las virtudes y las falencias del rival y ante River paró el mismo esquema con los ingresos de Balbi por Arano y Vismara por Bruna, pero con Toranzo de volante central y Bogado por la banda izquierda, entendiendo bien que Carlos Sánchez y Gonzalo Martínez son dos futbolistas muy veloces y que pueden generar una rápido desequilibrio con su explosión a balón dominado.

Además, contra el millonario siempre se decidió a presionar la primera salida de river (pelota entre el arquero y los dos centrales) y justamente el gol llega en una presión fuerte en la primera línea del equipo de Gallardo, ya que tras un pase comprometido de Jonathan Maidana a Leonardo Ponzio y este otro todavía más complidado a un Eder Alvarez Balante que se quedó a mitad de camino y terminó acomodando el remate de Montenegro para el 1 a 1 final.

Tras los primeros 270 minutos como entrenador de Huracán, la gran mano de su flamante entrenador se ve en los planteos de los partidos, ya no tanto pensado desde las virtudes de Huracán, sino pensando en anular las partes fuertes de su rival e intentando exponer sus lugares flacos. Esta idea, viene emparejada con la de no dar a conocer la formación hasta minutos antes del partido, ya que Huracán se basa mucho en su rival y de no permitir ver los entrenamiento para que no se exponga su planteo antes del partido. El ciclo de Eduardo Domínguez comenzó hace una semana, pero también su impronta comienza a reflejarse en el juego del equipo.

 


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