Tocó fondo (Chicago 3-0 Huracán)

Nueva Chicago, el último equipo de la tabla, goleó 3-0 a Huracán, con tantos de Carrasco, Baldunciel y Gagliardi, en un cruce directo por alejarse del descenso. El conjunto de Parque Patricios mostró su peor cara ante un equipo que no había ganado en lo que va del torneo, y selló esta imagen con el penal errado por Ábila sobre el final. Apuzzo ya comunicó su renuncia como técnico del Globo.

Otra tarde para el olvido. Huracán sigue estirando el mal momento futbolístico (como consecuencia del institucional) y no logra frenar la seguidilla negativa en partidos de visitante. Y en lugar de cortar las malas rachas propias, colabora con los rivales, que siempre reviven ante el Globo. Esta vez, fue el turno de Chicago. Los de Mataderos acumulaban once derrotas y ocho empates y plantearon el partido ante Huracán como una final. Es que el “Torito” era el más perjudicado en los promedios, por debajo de Crucero del Norte y Huracán, y ganar hoy le significaba sumar seis puntos. En cambio, los “leones” de Apuzzo no despertaron esta vez cuando fue necesario, y la goleada terminó por golpear las ilusiones de los quemeros.

Luis Álvarez pitó el comienzo del partido y, en las primeras jugadas, el Globo mostró intención de ser ofensivo. Pero antes de los cinco minutos, llegó el primer tanto que anticipó la goleada. Damián Lemos colocó una pelota en profundidad por derecha, que Alejandro Gagliardi recibió ante la tibia marca de Eduardo Domínguez y envió en un centro atrás al pie de Mauricio Carrasco. Tras ganarle la posición a Luciano Balbi, remató cruzado hacia el palo contrario e hizo vibrar las tribunas en Mataderos. A partir de entonces, el primer tiempo se desarrolló bajo el monólogo de Chicago, con la excepción de algún pelotazo desde lejos de Patricio Toranzo, que poco complicó al arquero Alejandro Sánchez.

Durante la segunda parte, Chicago bajó la intensidad y cedió terreno a un Huracán que no aprovechó los errores del rival. A los once minutos, Carrasco ensayó un pase diagonal desde la izquierda a Lucas Baldunciel, que se encontraba marcado por dos defensores. Balbi y Domínguez, otra vez, erraron en la marca, perdieron en velocidad y dejaron que el delantero rematara solo desde el borde del área para convertir el segundo. Chicago tocaba, se agrandaba y Huracán lo padecía. Mientras tanto, Néstor Apuzzo intentó generar más ataque con los ingresos de Alejandro Romero Gamarra y Ezequiel Miralles, por Balbi y Toranzo. La otra indicación táctica que se percibió fue el cambio de banda constante de Cristian Espinoza, que casi no logró participar en el juego. De todas formas, a los 33 minutos llegó el tercer tanto de los locales y se esfumaron las esperanzas. Lateral desde la derecha, desborde, pase atrás y gol. Gagliardi apareció para puntear la pelota y mandarla al fondo del arco cuando faltaban menos de quince minutos para el final. Y esta vez, a diferencia de lo sucedido en Misiones hace una semana, la suerte no estaba del lado de Huracán y el 3-0 era imposible de revertir. En el tiempo agregado, Ramón Ábila tuvo su chance de descontar: inventó una falta que el árbitro creyó y convirtió en penal. El mismo Wanchope se hizo cargo y remató muy por arriba, culminando así una tarde nefasta para los de Parque Patricios.

Hoy no hay nada que se haya hecho bien. Desde la línea ofensiva que no generó situaciones y el lentísimo mediocampo que no tuvo posesión, hasta la defensa que estuvo más desorientada que nunca y perdió todas las pelotas y marcas. El arquero, Matías Giordano, no fue responsable en ninguno de los goles, pero al fin y al cabo, no pudo mantener la valla invicta. El equipo que no había ganado nunca en el torneo, el que había convertido ocho tantos en 19 partidos, nos goleó. Y Huracán, que debía salir a ganar o ganar, no lo hizo, y ahora no queda otra que mirar la tabla de promedios cuando faltan diez fechas para terminar el torneo. Se siguen tirando puntos a la basura (y regalando a rivales directos) y no se percibe la actitud por parte de los jugadores. En lo que respecta a la Comisión Directiva, con la renuncia de Néstor Apuzzo, ahora solo queda buscar un técnico que esté a la altura de las circunstancias. Que sea consciente del plantel que está y de los objetivos que hay que ponerse (tanto a corto como a largo plazo). Pero por sobre todas las cosas, es necesario que se busque a alguien serio y capaz, que no se deje pasar por arriba por los propios jugadores, para no volver a caer en otro descenso. Y después: una CD organizada, un DT capaz, un plantel eficaz y más socios. Cuando todo eso pase, vamos a poder aspirar a una remontada como institución.

Por Julieta Miguez.

 


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