Invictus.

Huracán consiguió un gran empate frente a Sport Recife en Brasil por el partido de ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana.

El “Globo” dio el primer paso en la serie. Fue a Brasil y consiguió un 1-1, que lo deja bien parado para definir la serie la semana que viene en el Ducó, ya que ganando por cualquier resultado o empatando sin goles pasa a los cuartos de final de la Copa.

El equipo de Eduardo Domínguez – sigue invicto desde que asumió como entrenador – hizo un partido más que interesante. Solo sufrió algunos minutos después del gol del local, pero luego supo llevar la riendas del partido a su gusto. Contó con una tarea en conjunto muy solida, sacrificada y de mucha presión, un ejercito que sabe de estas batallas. Esta forma de jugar que ya es marca registrada al DT.

En la primera parte que fue un bostezo para el televidente imparcial, para Huracán fue un primer tiempo redondo, que nunca sufrió acoso y llevo el trámite del partido a su gusto.

Todas las emociones llegarían en la segunda parte. Cuando el partido estaba bajo control, el equipo brasilero con su figura, Marlon, empezó hacer daño por la banda derecha. Justamente de allí y desde los pies de volante comenzó la jugada del gol que abrió el partido, gambeteando jugadores y descargando para Maikon Leite que lanzó un centro que terminó en la cabeza de André, éste la ubicó dentro del arco de Marcos Diaz. En ese momento, fue donde más se sufrió, pero este equipo en el mano a mano, generalmente sacó su carácter y esta fue una oportunidad más.

Cuando todo parecía de Sport Recife, Huracán encontró también en su derecha la solución. Primero, un desborde de Cristian Espinoza y centro para Ábila, que con una gran media vuelta no pudo convertir, ya que el travesaño se lo negó. Pero a los pocos minutos, llegaría una jugada similar, un centro desde la derecha para “Wanchope”, que cuando iba a definir fue derribado por Ferraz y el árbitro Vélez, no dudó, penal. Mauro Bogado se hizo cargo y con un remate fortísimo, empató el partido y le daría forma definitiva al resultado.

Lo que resto del partido, fue más de lo que había sido el ritmo de partido de los primeros 45 minutos, un Huracán que corrió, mordió e incomodó. Llevo el partido como una cubitera al frezzer. Y así se terminó.

Ahora, este empate nos deja con un sabor mucho más dulce, pero ojo, no hay que relajarse. El empate y con gol de visitante es importante, pero la semana que viene en el Ducó deberá cerrar la serie y ganar una batalla más.

 


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