La opinión femenina

Han pasado casi 24 horas del partido más importante de los últimos tiempos, por lo menos para mí. Sigo sin voz. Sigo con fiebre. Sigo con gripe. Así me levanté ayer a la mañana, donde la manija no me dejó dormir más. Me levanté pesando que no puedo tener tanta mala suerte de despertar así el día que esperé por semanas enteras. Nada iba a empañar este día. Nada. Ni siquiera 39 y medio de fiebre.

Parque Patricios se paralizaba, nuevamente, para volver a vernos las caras. Todo el país estaba pendiente del puntero. Y del clásico de barrio más lindo del mundo. Es una pena, primo, que hayas pedido la punta toda la semana. Es una pena que Ortigoza haya hablado tanto entre semana. Es una pena que Blanco se haya metido con nuestra joyita. Es una pena que San Lorenzo haya sido el favorito durante toda la semana. Es una pena, para todos los primos, porque el clásico se quedó en Parque Patricios. Porque la alegría fue Quemera. Porque se nos dio aún cuando nadie lo esperaba. Porque jugamos una verdadera final. Porque Vismara es lo más de lo más de lo más de lo más (de lo más). Porque Díaz está loco de la cabeza y sale a cortar cualquier cosa que le viene encima. Porque aunque yo no lo quiera a Arano, debo reconocer que Balbi es muy flojito para este tipo de partidos. Porque apareció el Pato con un golazo. Porque volvió el Rolfi. Porque Espinoza es tan hincha como vos y como yo. El clásico se juega con la sangre, y sobre todo, con el corazón. Se juega siendo guapo como lo fue Houseman. Se deja el alma en cada pelota. No se da nada por perdido. Y no importa el tamaño del que tengas adelante, simplemente no importa. Porque los clásicos no se comparan con ningún otro partido. Los clásicos simplemente se viven, y se juegan como hinchas. Como cualquier de nosotros. Aun cuando te estás quedando sin aliento, a vos te digo, que jugás con el Globo en el pecho, mirá a la hinchada que te contagia. Porque esta hinchada es sensacional. Y así jugó este equipo ayer. El mismo equipo que puteamos en los últimos tiempos. El mismo equipo que metió una cama a Apuzzo y todos nos enojamos. El mismo equipo que pidió premio por empatar con Crucero del Norte. Pero, al menos por hoy y por toda esta semana, déjenme olvidar todo lo malo que pasamos, y déjenme disfrutar que le ganamos a nuestro clásico barrial, ese que no tiene identidad, ese que es tan diferente a nosotros, y ese que siempre pero siempre va a ser TODO lo que yo no quiero ser. Ese que no tiene barrio. Que tiene un supermercado. Y que no defendió sus cosas. Qué distintos somos, cuervo…. Gracias a Dios! Hoy no quiero criticar al equipo, hoy quiero celebrar… BEBAMOS DE LAS COPAS MÁS LINDAS QUE TENEMOS HOY!

El miércoles volvemos a casa, y esta vez, la espera no va a ser tan larga. Se trata de dar un paso más en la Sudamericana. Pero no hay que descuidar el torneo local, que es donde tenemos que hacernos fuertes de una vez. Pienso que después de haber ganado el clásico, este envión tiene que servir de motivación para lo que viene. Por lo que fue, y por lo que pudo ser, por lo que hay, por lo que puede faltar, por lo que venga, y por este instante, levanta el vaso y A BRINDAR POR EL AGUANTE!

 

Qué lindo sos, Huracán!

¡¡La razón cuando me faltan razones!! (xxHxx)

Victoria Stenvers

@VicoHuracan

 


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