Entre tangos, montañas rusas y un corazón que no da más.

Hay un hermoso tango de Tinelli (que no era cuervo) y Cadícamo que se llama “Por la vuelta”, que tiene una versión maravillosa de Floreal Ruíz, con la orquesta de José Basso.
Una de las estrofas dice “La historia vuelve a repetirse… ¿Te acuerdas?, hace justo un año”.
Y hoy al apagar el televisor, tras la caída con el cervecero, me acordé de aquel 106º cumpleaños del Globo.
Hace justo un año, el bochorno de la caída 0-3 frente a Sportivo Belgrano, nos depositaba en la última colocación del Nacional B, que clasificaba a ¡10 equipos! para jugar en primera división.
Después vino lo que todos sabemos que vino. Cielo e infierno, gloria y Devoto, paraíso y averno. Todo junto sin escalas, sin respiro, sin pausas y a 300 por hora.
Después de Sarmiento parecía que de lo único que había que preocuparse era pasar la llave con Defensor Sporting, esperar que el Rojo quedara afuera y así clasificar a la Libertadores 2016.
Tras el agónico triunfo en el Ducó, llegó la épica gesta de Montevideo. Gesta desarrollada desde adentro y desde afuera de la cancha. Con los jugadores entregando lo que siempre esperamos de aquellos que visten nuestra gloriosa camiseta y afuera 4.000 quemeros que “sitiaron” en forma pacífica la capital uruguaya y haciendo del canto “somos locales otra vez” una realidad indiscutible.
Para mejor, el Rojo perdió aquí y allá y nos clasificó para el torneo continental más importante, por segundo año consecutivo.
Sin embargo, entre Chicago y su “paso de campeón” y nuestra impericia cuando jugamos de visitantes por el torneo local; la euforia importada de la Banda Oriental, se transformó en angustia golpeándonos la puerta.
En la montaña rusa en la que estamos subidos desde hace un año, se vienen dos paradas bravas. El jueves en el Liberti, ante River, por la semifinal de la Sudamericana y el fin de semana frente al encumbrado Belgrano, para asegurar el punto de la permanencia.
La verdadera final de Huracán, el partido más importante es frente a los Piratas de Alberdi. Allí, habrá que repetir la misma fórmula que  en la gesta de Parque Rodó: Los mejores jugadores, dejando todo dentro de la cancha y nosotros dejando hasta el último hilo de voz en el aliento.
El del jueves, es un partido con revancha el 26 de noviembre, si hace falta poner suplentes, que se pongan suplentes. El que nos enfrentará a Belgrano, no tiene revancha posible.
Quienes me conocen saben que disiento en muchas cosas con la gestión Nadur (Un disenso que  me costó, entre otras cosas, la salida de La Voz del Estadio). Sin embargo, adhiero a muchas otras.
El anuncio del levantamiento de la Convocatoria de Acreedores, debe ser tomado con la importancia de la obtención de un campeonato. Muchos lo habían prometido, muchos lo auguraron, pero Nadur lo hizo. ¡Felicitaciones Presidente!
Con los meniscos en la garganta, va llegando el final de la vuelta.
Ojalá nos bajemos del carrito con una sonrisa ancha, con el corazón en la mano, pero felices.
Arrancamos con un tango y terminamos con otro: El Polaco Goyeneche cantó como ninguno “La última curda” de Castillo y Troilo. Bien podríamos decir: “Marea tu licor Globo y arrea la tropilla de la zurda, al llegar la última curda”
No es fácil ser de Huracán, pero es hermoso.
Gracias Patria.

Gustavo Quinteiro

 


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