Con las botas puestas. (Independiente Santa Fe 0 - Huracán 0)

Se escapó. Estuvimos cerca, pero se escapó. Huracán en los 120 minutos nunca fue superado por su par colombiano Independiente Santa Fe, ni siquiera con la altura en contra, siendo visitante pudieron doblegar a este equipo. El encuentro, como la serie, terminó en 0. Fue una final, así se jugó. Con nervios, muchas imprecisiones, poco fútbol. Y en los penales la suerte fue para Independiente Santa Fe que se coronó campeón de la Copa Sudamericana 2015.

En debe y en el haber, siempre quedan cosas, sino algo estaría mal si todo fuera de tinte negativo o positivo. En él debe quedará la sensación de que se hizo un partido sumamente táctico, pensado en defender y ver si alguna pelota parada, algún bochazo a Ramón Ábila resultaba. En él debe, claramente, quedó el juego ofensivo. Cristian Espinoza no asomó a ser el gran jugador que es, ni en la ida, ni en la vuelta. Patricio Toranzo y Daniel Montenegro, nuevamente, estuvieron más pendientes de Juan Roa y Leyvin Balanta en tareas de marca y tácticas, que juntándose para jugar. La cancha de mitad de campo en adelante, parecía una estancia, le quedó muy grande y nunca pudo hacer pie en esa materia.

Ahora, en el haber, todo lo contrario, la zona defensiva. Ayer, hubo jugadores en esta zona que se consagraron más allá del resultado, demostraron estar a la altura de una final. Resaltados con fibrón fucsia estarán los nombres de Federico Mancinelli y Federico Vismara, estos dos jugadores tuvieron un partido sin fisuras, inteligente, instintivo, prácticamente sin un mínimo error. Pero un escalón más abajo quedarán: Marcos Diaz, Martin Nervo, Mauro Bogado, Luciano Balbi y José San Román que con sacrificio, con coraje, sacaron adelante e hicieron que el equipo no sufra en casi todo el partido, más allá que gran parte del juego se jugó en campo propio.

Hecha esta aclaración, del partido hay poco análisis, fue un no partido. No hubo situaciones muy claras de gol, solo errores, remates de media distancia pero jugadas claras, no las hubo. Esto sigue resaltando como veníamos diciendo el gran trabajo defensivo del equipo pero también el flojo rendimiento ofensivo.
Pasaron los 120 minutos reglamentarios, los 90 minutos más los 30 de alargue, y había que ir a los penales. Los gratos recuerdos de la Copa Argentina y aquellas epopeyitas definiciones, nos traían mucha fe y confianza. Pero la serie comenzó mal.

Mauro Bogado, comenzó pateando y Robinson Zapata, adelantado y mucho, tapó el primer penal que sería una marca para todo lo que vendría después. En el medio entre la derrota y aquel primer penal donde nos sobraba esperanza, quedarán el travesaño de Martin Nervo, la gran conversión de Federico Mancinelli y, nuevamente, el travesaño de Patricio Toranzo.

Más allá de los debe y haber futbolísticos, hay mucho en el haber desde el sacrificio y de todo lo que se viene haciendo con este plantel. Lo importante desde hoy, es que ese haber se mantenga y lograr potenciar él debe, no volver a equivocarse a la hora de incorporar y confeccionar el plantel . Ahora, mirar, con la frente muy alta, hacia adelante. Porqué se dejó todo, no quedó más, a caminar hacia delante que el fútbol, siempre pero siempre, da revancha. Si lo sabremos. Como siempre quemero, hasta la victoria, siempre.

 


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