¿Cuidar el patrimonio del club, no es también armar un equipo competitivo?

Huracán finaliza este 2015 en el que compitió hasta el final por dos objetivos completamente distintos. La permanencia en primera división, que se consumó tras el empate frente a Belgrano de Córdoba, y la Copa Sudamericana que se perdió por penales en el Campín de Bogotá.

Asumimos que en Huracán ocurren cosas que no suceden en ningún otro club del mundo,  en parte eso nos hace distintos. Pero esta contradicción que significa salvarse del descenso y desfilar por lo más alto del continente encuentra fundamentos, antecedentes y consecuencias que tienen que servir para aprender a no repetirlas.

El plantel que conducía Apuzzo, y luego heredó Dominguez, nunca tuvo el recambio necesario para hacerle frente a los objetivos de turno.  Ese equipo, que se consolidó como titular tras la victoria frente a San Lorenzo en el Ducó, acumuló gran cantidad de minutos, exigiendo muchas veces a jugadores fundamentales que no pudieron estar al cien por ciento de su condición física. (El caso paradigmático es el de Cristian Espinoza que tuvo que ser infiltrado en las dos finales luego de sufrir un duro golpe por parte de Ponzio y jamás tuvo un reemplazo acorde a su jerarquía.) En otros casos la acumulación de tarjetas o la suspensión dejaba huecos en posiciones donde había que improvisar un reemplazo.

Pensando en el nuevo año deportivo que se aproxima, Huracán deberá preparar un plantel acorde a la triple competición: Torneo de Transición, Copa Argentina y Copa Libertadores, donde arrancará tempranamente desde el repechaje.

Ante la ausencia de una Subcomisión de Fútbol Profesional, la ardua tarea de delinear el plantel, que implica negociar con futbolistas y representantes y consensuar con el Cuerpo Técnico los nuevos nombres, la asumió el Presidente Alejandro Nadur, como lo viene haciendo en los últimos años.

La limpieza del plantel comenzó temprano, y se prescindió de varios jugadores que fueron recambio. A Distéfano, Borghello, Arano y Torassa, entre otros se les comunicó que no se les renovará el contrato.

Otros jugadores surgidos del club como Sotelo y Gallegos se fueron a préstamo y retornaron juveniles que se foguearon en categorías menores como Sosa y Bustos.

Distinto es el caso del 11 titular, de la columna vertebral de este Huracán que Eduardo Domínguez condujo exitosamente. El DT solicitó la continuidad de todos ellos, pero algo comenzó a fallar.

Tras un ida y vuelta con la gente que lo maneja, Federico Vismara no aceptó la oferta de Huracán y decidió emigrar a Racing. La partida del número 5 que brilló en el mediocampo quemero, sobre todo en la última parte del año, dejó un hueco difícil de llenar. El nombre de Mario Bolatti surgió casi automáticamente y el jugador estuvo dispuesto a presionar en Belgrano para obtener la salida y volver a jugar en Huracán, pero los números que le ofrecieron desde Parque Patricios hicieron que el rubio volante se inclinara por seguir en Córdoba.

La renovación del resto de los jugadores titulares también se dilata. La negociación con el Capitán Martín Nervo, quien a mediados de año manifestó sus deseos de ser adquirido por Huracán, comenzó tarde. Mancinelli y  Toranzo aún no respondieron y tienen ofertas económicamente tentadoras del exterior. Entre los pocos jugadores que firmaron un nuevo contrato están el eternamente lesionado Mandarino –que el DT confía en recuperar en los próximos 6 meses-, y los arqueros alternativos Giordano y Marinelli.

A menos de una semana de arrancar la pretemporada, con el clásico de verano y el repechaje de Copa Libertadores cada vez más cerca. Huracán cuenta con media docena de profesionales, y otros tantos juveniles recién promovidos, en condiciones contractuales de arrancar los entrenamientos.

Nadie puede negar la importancia del Campeonato Económico  ni la mejoría que tuvo Huracán en ese aspecto en los últimos años, coronada con el levantamiento del Concurso de Acreedores que nos permitió recuperar la plena capacidad de negociación al poder disponer libremente del patrimonio del Club.

Pero el patrimonio del club es mucho más que un conjunto de bienes y obligaciones que se pueden valuar en dinero. El patrimonio del club no se fomenta solamente cuidando cada centavo que ingresa y egresa de las arcas del Caseros 3159. El Patrimonio del club se impulsa invirtiendo en el armado de un nuevo plantel que pueda transitar exitosamente por las competiciones que dejan tanto dinero en premios, y cuyos éxitos atraen socios, sponsors y jugadores  importantes que quieran vestir la camiseta de la Institución. El patrimonio se estimula invirtiendo en las divisiones inferiores -más allá de los trabajos a pulmón y autofinanciados de las subcomisiones- e ingresando en el mercado de pases con profesionalismo y audacia, tentando jugadores de categoría o apostando a aquellos que el Cuerpo Técnico solicita, más allá de los jugadores libres que puedan recalar en el Club.

Si en los momentos críticos, cuando se penaba en la B Nacional se gastó mucho dinero en el armado de planteles mediocres, este es el momento de pensar en grande. Está claro que ningún player juega gratis, y que el amor por la camiseta cayó en absoluto desuso. Los intereses económicos de Huracán son muy importantes, pero hay momentos en los que se tiene que aspirar a más, a seguir en lo más alto de América y a armarse para poder pelear el Campeonato, sin subestimar el único descenso. Preservar y defender la economía es muy importante pero yo me pregunto ¿Cuidar el patrimonio del club, no es también armar un equipo competitivo?

 


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