La Guerra de Patricios (Huracán 0 - Independiente Santa Fe 0).

Así fue, una guerra. Una guerra táctica, friccionada, peleada, dura. De fútbol no hubo casi nada, por eso el 0-0 le cayó ideal para el análisis del partido. Huracán en ningún momento pudo plasmar el juego de presión alta que venía ejerciendo en los partidos de Copa Sudamericana frente a un “corredor” Independiente Santa Fe.

En la primera parte, el equipo de Eduardo Dominguez, en los primeros minutos parecía que iba a poder ejercer lo que venía mostrando, presión juego colectivo por las bandas, cuando se juntaban Patricio Toranzo y Daniel Montenegro, pero fueron algunos minutos. Luego, el equipo colombiano pudo asentarse en el Ducó y desde ahí presionó en todas las parcelas del campo. Nunca le dejó un pase limpio al “Globo”, que tuvo que recurrir – en exceso – al pelotazo a Ramón Ábila, pero que en ese primer tiempo no pudo prosperar ante la gran tarde de los centrales Mina y Meza, tremendos centrales que tiene el equipo dirigido por Gerardo Pelusso. Es más, en esos primeros 45 minutos lo más claro fue un cabezazo que le movió el almacén a Marcos Díaz, un gran impacto del colombiano Daniel Angulo que dejó el travesaño vibrando como un teléfono celular sábado por la madrugada y un remate de media distancia de Luis Seijas que controló muy bien el 1 quemero. Pero nada más, que esas pocas aproximaciones.

En la segunda parte, El “Globo” intentó desde arranque nuevamente buscar tomar el control del partido, presionar, ir a fondo, y lo logró mucho más que en el primer tiempo. Pero sin tener un juego elaborado, Toranzo y Montenegro nunca pudieron hacerse líderes futbolísticos del equipo, y eso se sintió. “Pato” tuvo de esos partidos que mejor olvidárselos rápido y “Rolfi” mucho más abocado en una tarea táctica defensiva que mostrando su juego en ofensiva. Y no es todo, la otra carta brava y fundamental del equipo, Cristian Espinoza, tuvo que salir prematuramente del partido, ya que el golpe con River lo tuvo a maltraer y nunca pudo mostrar ese desequilibrio personal que nos tiene acostumbrado. Tener tres de las cartas de juego bajas en su nivel habitual, se hacen notar y ayer no fue la excepción. Se notó y mucho. Asimismo, Huracán contó con ocasiones de gol, sobre todo por el As que tiene, Wanchope Ábila, que a lo guapo se generó sus propios espacios y situaciones de goles, tuvo una de las noches más difíciles de copa, frente a dos durísimos y férreos centrales, pero se la jugó, así como queriendo entrar a un boliche un poco pasado de copas, a los empujones con los patovicas de la puerta, así. Pero el 9, fue y fue. No logró obtener el premio, pero vaya que lo buscó y junto a San Román fueron de los puntos más altos del equipo.

Y así terminó, no hubo mucho más, las dos partes cerraron en el resultado perfecto al trámite, empate y en cero. Se jugó muy poco, Huracán nunca pudo sobrepasar la presión y el ejercicio de anulación planteado por el DT de Independiente Santa Fe. Pero, todavía quedan 90 y pico de largos minutos en Bogotá, este equipo sabe de hazañas y de momentos difíciles, así que ahora siendo local el equipo colombiano deberá proponer más y dependerá de Huracán aprovechar los espacios que en el Ducó no tuvo y buscar la victoria para quedarse con su primera Copa Internacional. Entonces, quemero amigo, tranquilidad, falta y mucho, a mantener la Santa Fe y a Colombia vamos a ir hasta la victoria, SIEMPRE. Salud.

 


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