La opinión del hincha. Final Copa Sudamericana.

El partido no empezó a las 21. Había empezado mucho antes, en las calles, en la sede, en todo Parque Patricios. Todo era una locura, la gente, los negocios, cruzar la avenida Caseros, los bares. El clima que se vivía era demasiado intenso y cuando se abrieron las puertas del Palacio toda esa enorme energía se trasladó a Alcorta y Luna. Los primeros en llegar a la tribuna mientras se acomodaban, mostraban claramente que todo era diferente. Se saludaban nerviosos, los chiquitos no jodían pidiendo cosas, las mujeres no hablaban. Se iba llenando la popular y todos inflando globos, cortando papeles, cantando canciones pero desesperados.
Voy a la cancha desde 1973. En mi vida me tocó ver a la gente de Huracán tan enchufada. Los Quemeros que ayer fueron a la cancha (sin haberse puesto de acuerdo) fueron con la idea de jugar ellos el partido metida en el marote. Estoy seguro que a todos los que estuvimos en el Duco si nos pesaban antes y después del partido iban a encontrar menos peso. Solo en la salida del equipo, todos cantaron al unísono la misma canción durante largos minutos, quizás sin darse cuenta, cuando lo normal es que duren momentos y luego empezar otra. Eran los nervios. La adrenalina. La desesperación.
El plantel de Huracán tiene muy en claro lo que quiere. A ellos solo les importa ganar la Copa y compartirlo con la gente. Y créanme: no es una frase hecha. El jugador profesional siempre tiene en su cabeza el dinero, su futuro, siempre cuidando su quintita. Este plantel solo tiene en la cabeza ganar y tirarse arriba de la gente. Y la gente quiere ganar la Copa y tirarse encima de los jugadores.
El partido fue intenso, como la noche. La pelota que da en el travesaño cuando Marcos estaba vencido hizo temblar hasta los edificios del barrio. Verlo luchar a Wanchope en medio de esas torres gemelas era épico. Por momentos los Quemeros sentíamos que ellos nos iban a ganar. En otros, creíamos que les ganábamos. Una final, sin mucho mas análisis que lo que una final debe analizarse. Dimos todo lo que podíamos, nada nos quedó en el cuerpo. El empate en cero es un golpe duro –muy duro- pero para voltear a este plantel hay que pegarle mucho más.
El miércoles que viene nuestros jugadores y los que puedan acompañarlos se van a Bogotá, Colombia. Más vivos que nunca. A jugarse todo lo que tienen, porque no tienen otra cosa en la cabeza. El rival debe salir a atacar si quiere llevarse a la Copa Nissan Sudamericana. Pero nosotros sabemos muy bien como contraatacar, es nuestra especialidad, es la que nos dio la gloria en nuestros recientes títulos.
Marquitos Díaz, San Román, Nervo, el pelado Mancinelli, Balbi, la bruja Vismara, Bogado, Montenegro, el pato Toranzo, la Joya Espinoza, Wanchope Abila. El comandante Domínguez. Ellos serán los que ser la van a jugar contra un estadio y un país en contra. Pero sepan que Parque Patricios, Pompeya, Soldati, Barracas, Lugano, San Cristóbal, Valentín Alsina, Lanús, La Matanza, zona Norte Quemera, zona Oeste Quemera, zona Sur Quemera, van a estar con ustedes. Toda la fuerza para traer la Copa a la Argentina. A La Quema.

 
La foto es de Espinoza porque él va a hacer el gol que nos haga salir campeones.
Aguante Huracán.
Carlos Biondi.

 


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