Primavera quemera.

Termina un año que, a juzgar por todo lo que vivimos, pareció un siglo. Este 2015 que nos volvió a regalar una Copa, marcó el retorno de Huracán al plano internacional tras 40 años y el posicionamiento del Globo en ese lugar privilegiado del fútbol grande que jamás debió perder.

Volvimos a gritar CAMPEON y recorrimos América jugando las dos Copas de clubes sudamericanos, pero sabemos que Huracán es experto en dejar pasar las oportunidades que se le presentan.

Dejando de lado los gloriosos años del amateurismo, que nutren una historia como la de pocos clubes en el continente, tras el recordado Campeón del 73 llegaron las décadas oscuras y el descenso deportivo e institucional del que nunca se pudo escapar del todo. Los retornos a primera división y algunos equipos milagrosos que lucharon hasta el final por el título, como aquel pragmático equipo de Cúper en 1994 o el virtuoso coro angelical de Cappa en 2009 precedían nuevas debacles deportivas, desmantelamiento de planteles y, como si se tratara de un ciclo, Huracán volvía a caer en la ruina tanto en lo futbolístico como en lo social, con un club endeudado y desmantelado que se mantenía a duras penas.

Muchas veces pensamos, muchas veces dijimos y oímos decir: “Huracán no puede irse más al descenso; si Huracán desciende desaparece…” y otras afirmaciones similares. Muchas veces pudo ser cierto pero creo que es HOY,  este momento que nos encuentra en esa dicotomía de haber peleado, casi al mismo tiempo, una final continental y la permanencia en la máxima categoría, el momento de intentar un cambio.

Estos días nos manifestamos al mundo orgullosos de estos jugadores que mostraron estirpe quemera y coraje en las difíciles, y por la lotería de penales se quedaron en la puerta de la gloria Y muchas veces no podemos comprender que son los mismos que se iban silbados e insultados hace no más de cuatro meses.

Es el momento en el que todas las personas que formamos parte de este Huracán ciclotímico y milagroso que en un año nos hizo llorar, reír, volver a llorar y volver a reír, tenemos que preguntarnos qué fue lo que se hizo mal en esas oportunidades que dejamos pasar para despegar definitivamente. Cada uno desde su lugar, desde el Presidente y su CD hasta el último socio.

El hincha debe hacerse socio. El Socio debe cumplir con su obligación de tener la cuota al día para poder exigir, tanto en las urnas como fuera de ellas, que se respeten sus derechos. La Comisión Directiva tiene que dejar de ser un cúmulo de grupitos independientes que hablan a escondidas y debe trabajar en conjunto porque para eso se los eligió, respetando los tiempos y las formas estatutarias. Como así también los representantes de los socios en las Asambleas, que muchas veces parecen reuniones de consorcio, y en el Tribunal de Honor y la Junta Fiscalizadora.

Es el momento de reforzar este plantel para que siga estando a la altura de todo lo que se tiene que jugar en 2016 y ser protagonista en todos los ámbitos. Rearmarlo con el recambio necesario que tanta falta hizo este año. Proveerlo de instalaciones cada día más adecuadas, abogar por el cumplimiento de los contratos, y fomentar el desarrollo de las divisiones inferiores que son el futuro.

Con el aliciente de haber levantado el Concurso de Acreedores, es el tiempo en el que las subcomisiones (que en muchos casos hacen mucho con muy poco) puedan manejar un presupuesto propio y dejar de subsistir únicamente con aportes de billeteras ajenas o de socios solidarios.

No aprovechar este momento sería abrirle las puertas a los fantasmas del abandono que, en muchos casos nos golpearon hasta dejarnos en coma. Huracán es un paciente milagroso al que nadie puede matar, pero queda en (todos) nosotros que goce de buena salud para verlo triunfar y que volvamos a gritar Campeón en el campo de juego y en lo institucional.

El mundo entero está hablando de Huracán y es el momento de aprovechar esta circunstancia. Los numerosos medios partidarios debemos contribuir tanto en la crítica como en la difusión y el acompañamiento. La comisión directiva debe abrirle las puertas a todo aquel que quiera colaborar, pero no solamente desde el discurso.

Huracán debe capitalizar el empujón de los éxitos deportivos y la inminente renovación de autoridades en la AFA para instalarse y exigir que se lo considere económica y deportivamente como uno de los 6 clubes más importantes del país y poder encarar esa modernización que la Sede Social y el Palacio Ducó piden a gritos, en un barrio que avanza a pasos agigantados.

Hace unos meses con el recambio del DT en el mundo Huracán se hablaba de “camas” Hoy las camas sirven para soñar con este Huracán que nos regaló esta hermosa primavera quemera que estamos viviendo. Queda en nosotros que no pase de largo.

 

Juan Martín Zara

 


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