Con el corazón (Huracán 1-1 San Lorenzo)

Si este plantel tiene una característica que lo describe, esa es aparecer en los momentos claves, y esta vez no fue la excepción: Huracán le empató el clásico a San Lorenzo en la última jugada del partido, con un hombre de menos, y se dieron una alegría que servirá de inyección anímica luego de todo lo vivido en Venezuela. Fernando Belluschi abrió el marcador para el ciclón, mientras que Wanchope Ábila hizo desahogar a todo el pueblo quemero.

Aunque en los clásicos nunca importa como lleguen los equipos, las realidades de Huracán y San Lorenzo eran totalmente distintas. El globo, recuperándose todavía del accidente, y sin varios jugadores titulares, volvía a disputar un encuentro del campeonato local, su prioridad, nada más ni nada menos que ante el rival de toda la vida. Por su parte, el conjunto de Pablo Guede, llegaba al Ducó como puntero del campeonato y con tres victorias al hilo.

El primer tiempo fue muy parejo, casi sin llegadas y con ambos equipos pensando más en no sufrir errores defensivos que en el arco contrario. Aunque San Lorenzo manejó más la pelota, el globo tuvo la más clara de ese primer período en los pies de Cristian Espinoza, quien llegó con pelota dominada hasta la puerta del área y quiso buscar a Wanchope, pero Gonzalo Prósperi cerró bien e impidió la apertura del marcador.

Ya en el complemento, los dirigidos por Eduardo Domínguez fueron los que salieron decididos a buscar el gol. Mauro Bogado, con un tiro de afuera, y entre Ábila y Montenegro no pudieron anotar el gol de forma increíble. Minutos más tardes, llegó una jugada que podría haber cambiado el desarrollo del partido, que fue la patada de Ortigoza a Bogado, que merecía expulsión pero Fernando Rapallini, de pésima labor, no le mostró la segunda tarjeta amarilla (Ortigoza salió reemplazado a la siguiente jugada).

Ya sin Fritzler en cancha, quien debió abandonar el campo por una molestia, Huracán quedó descompensado en mitad de cancha y en la primera jugada de peligro de San Lorenzo, Cerutti tiró un centro rasante que punteó Belluschi y anotó el 1 a 0, que fue un baldazo de agua helada para los hinchas de Huracán.

La noche de Parque Patricios se vio más oscura todavía cuando el árbitro expulsó a Mario Risso por una patada de atrás. Pero Huracán fue y fue con huevo y corazón y con el empuje de la gente. Y como en el partido con Caracas, cuando el partido se moría, a los 94 minutos, el Kaku Romero Gamarra envió un centro pasado que Espinoza logró bajar y que Wanchope empujó para el delirio de toda la gente en la última jugada que tuvo esta nueva edición del “clásico de barrio más grande del mundo”.

Ahora, el globo deberá viajar a Montevideo para disputar la segunda fecha de la fase de grupos de la Copa Libertadores ante nada más ni nada menos que Peñarol, en el estadio Centenario. Para dicho encuentro, Domínguez no podrá contar con Federico Mancinelli, expulsado en el encuentro ante Atlético Nacional.

 

 

 


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