De cabeza (Caracas 2 - Huracán 1)

Quemero, ¿Se levantó? o todavía sigue gritando el gol de Mendoza y aún no pudo pegar un ojo. El grito retumba todavía en Venezuela, en todo Parque Patricios. Un alarido internacional, de copa. De cabeza, casi milagrosamente, el Globo clasificó. A pesar de haber caído por 2-1, el gol agónico le dio el pasaje a la fase de grupos y nuevamente, el “Globo” será partícipe de una de las competencias más importantes de el continente.

Como lo titulé en el partido de ida, “Si no se sufre, no vale” y nuevamente fue así. Huracán tiene una sola receta a la hora de enfrentar todo tipo de competencias, sufrir. Pero si es con este final, bienvenido sea. El “Globo” jugó un partido de malo, a muy malo en lo general. Nunca pudo encontrar juego, abuso del pelotazo y, encima con un partido bajo de Ramón Ábila, nunca pudo llevarle peligro al joven arquero de Caracas, Wuilker Fariñez.

Es más, tuvo que sufrir tres mazazos para despertar. El primero, cuando finalizaba la primera parte, de pelota parada, la defensa de Huracán durmió la siesta y dejó que el defensor Rubert Quijada cabeceará solo y ponga el 1-0 que llevaba a los penales. Pero no le alcanzaba, había que sufrir más. Rondando la mitad de la segunda parte, Mariano González (ya amonestado) no pudo controlar la pelota y en la dividida con un rival, fue fuerte y el arbitro no dudo y lo expulso con la segunda amonestación. Y para un hincha normal, esto es demasiado sufrimiento. Bueno, pero para Huracán no. Había más, a solos siete minutos del final, una gran combinación de entre Robert Hernández – imparable para José San Román – combinó con Paulo Arango y este ultimo metió un fierrazo bajo que dejó sin posibilidades a Marcos Díaz. 2-0 y con diez hombres. Parecía una historia sentenciada y que Huracán no jugaría la Copa este año. Pero, esta nueva mística copera, llevó el sufrimiento a la hazaña.

Habían pasado los 90 minutos, ya se jugaban los 4 minutos agregados y allí apareció la jugada más lúcida del partido. Patricio Toranzo hizo la pausa justa y asistió a Ezequiel Miralles que envió un centro perfecto a la cabeza del ingresado Diego Mendoza que solo tuvo que empujar al gol. 2-1, final.

Se perdió, se jugó mal pero se clasificó, así se puede mejorar con tranquilidad y dejando al equipo en los primeros planos. Quemero, un pasó más, ahora a sumar por el campeonato. El equipo sigue haciendo historia. Y como le digo siempre, hasta la victoria siempre.

 


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