El bono de la discordia

Atrás quedó el accidente en Venezuela y Huracán volvió a la máxima competencia. El regreso fue en un partido internacional en el que el socio quemero dijo presente y respaldó al equipo, pese a la derrota. Futbolísticamente el plantel debe volver a acostumbrarse al ritmo de competencia, que será intenso. Los comandados por Eduardo Domínguez tendrán una seguidilla de partidos inédita, en dos meses, incluyendo viajes a Perú, Montevideo y al interior del país, Huracán deberá disputar más de 15 encuentros.

El plantel corto conformado para afrontar este 2016 sufrió las sensibles bajas de Patricio Toranzo y Diego Mendoza quienes, como es de público conocimiento, ya iniciaron su rehabilitación y se encuentran abocados en regresar de la mejor manera. Además Martín Nervo y Lucas Villarruel también deben recuperarse. Las secuelas físicas y psicológicas de diferente magnitud y el estrés post traumático generado por lo vivido en Caracas están siendo tratados por especialistas y profesionales de primer nivel. La evolución de cada integrante del plantel, cuerpo técnico y colaboradores es distinta y no se puede ni debe acelerar el proceso.

Para regresar a ese “mundo ideal” del que hablan los expertos, y desarrollar esa capacidad que todos tenemos para superar circunstancias traumáticas para lograr salir fortalecido, es necesario tiempo y un ambiente adecuado.

Mientras  Eduardo Domínguez y muchos jugadores del primer equipo manifestaron la necesidad del apoyo de la gente en el regreso al Palacio Ducó, se avecina el clásico de barrio más importante del mundo. El próximo sábado Huracán recibirá a San Lorenzo en un Estadio que debería explotar.

Lejos de hacerse eco de esta realidad, la Comisión Directiva, tras prolongar la restricción a los no socios por todo el semestre –pese a no haberla votado en Comisión Directiva– implementó un bono obligatorio para todos los socios, para poder ingresar al partido clásico de la próxima fecha.

Si bien este “Día del Club” es legítimo –está reconocido en nuestro estatuto y fue aprobado en reunión de Comisión Directiva en 2015–, parece no ser el momento ideal para su implementación y eficacia recaudadora. Muchos quemeros tuvieron que ponerse al día en las cuotas sociales y abonar varias entradas para el partido frente a Atlético Nacional. Otros deberán afrontar el gasto del viaje a Montevideo y la entrada para alentar al Globo en el Centenario, frente a Peñarol.

Sería muy triste no poder ofrecerles a estos jugadores un marco multitudinario para afrontar el partido que siempre va a ser el más importante del año y el que todos queremos ganar. Hay circunstancias extraordinarias que nos pueden obligar a reformular las decisiones tomadas y esta Comisión Directiva que hace tiempo dejó de ser un órgano colegiado de 27 miembros, debería contemplar la posibilidad de postergar el día del club y el bono obligatorio para otro momento.

Mientras tanto la emisión de más de 3000 protocolos por partido, su reventa indiscriminada en las afueras del Estadio, y la llamativa falla en el funcionamiento de los molinetes, se siguen repitiendo en los partidos que Huracán juega de local, y nadie toma cartas en el asunto.

La mesa chica, que maneja los destinos de nuestra Institución, está a tiempo de mostrar en un acto de grandeza que recibió los mensajes. El del plantel, que necesita un Ducó lleno y el del socio que se está cansando. Es una buena oportunidad para que quienes toman las decisiones demuestren que les importa, aunque sea un poco, el socio de Huracán.

 


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