Huracán debe sacrificar la Copa Libertadores

El milagroso empate conseguido el sábado pasado ante San Lorenzo en el Ducó, logrado a partir de cierta mística que el equipo adquirió en los últimos dos años, debería -además de alegrarnos- llamarnos a la urgente reflexión. En el torneo de transición Huracán sumó apenas un punto en dos partidos, ambos jugados como local, y en el debut perdió con Rafaela, el peor equipo del torneo. Si en algún momento creímos que podíamos ser candidatos, hoy descubrimos con amargura que no nos sobra nada.

Ubicado en el último puesto de la tabla de promedios, es cierto que con tres partidos menos, preocupa que la tendencia del Globo en el ámbito local sea la misma que durante todo el año pasado. En el impresentable torneo de 30 equipos Huracán disputó 30 partidos, obtuvo apenas 30 puntos de 90 posibles y no descendió de milagro. En muchos de esos encuentros jugó con el equipo base y no logró hacer la diferencia. El grave problema de la temporada anterior -y que se repite en ésta- es la estrechez de su plantel, que no cuenta con recambio de jerarquía. Grave error de la CD, a la que se le reconoce el mérito de renovar el contrato de casi todas las figuras y de capitalizar al club, pero no logró en cinco años armar un plantel competitivo en todos los frentes. Como si fuera poco, Huracán afrontó dos competentencias internacionales durante 2015 y este año tiene por delante cinco partidos de Copa Libertadores en medio de un calendario ajustadísimo.

Con 14 finales por delante para evitar el descenso esta temporada y no comprometer su permanencia en la próxima, la comisión directiva y el cuerpo técnico de Huracán deberían tomar la urgente decisión de jugar las fechas restantes de la fase de grupos de la Copa Libertadores con un equipo alternativo, que sirva además como banco de pruebas para muchos jugadores que hoy no tienen lugar en el primer equipo (Chacana, Molina, Krieger y tantos otros). Lo sucedido en Venezuela alteró cualquier planificación, ya que se perdieron dos jugadores clave para el resto del semestre y un tercero, nada menos que el capitán, quedó afuera por un mes. Hoy la estrategia debe ser concentrar a los titulares exclusivamente para el torneo local, que no dará respiro en los próximos dos meses.

Una de las fechas claves de este certamen será la 12, el 24 de abril, cuando se vuelvan a jugar los clásicos interzonales y Huracán deberá visitar el Nuevo Gasómetro. Imaginemos por un momento la sangre en el ojo de nuestros vecinos sin barrio, que si en la semana previa arengaron casi que burlándose de la delicada situación del plantel dentro de dos meses querrán ganarnos a cualquier precio (esto último dicho literalmente). A esa final, que debemos ganar como sea, hay que llegar con el mejor equipo posible y para ello deben dejarse de lado las pretensiones coperas.

Si hacemos las cosas bien -y esto implica mejorar aquello en lo que hoy fallamos, como los paupérrimos ingresos por TV, la política de incorporaciones y el destrato al socio- Huracán tendrá alguna vez su revancha sudamericana y, por qué no, podrá bordar una estrella internacional a su camiseta.

 

Marcelo Benini (Director de Periódico El Barrio)

 


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