La opinión femenina

Es difícil escribir después haberme quedado sin voz por haber dado vuelta el partido y encima haber gritado cuatro goles. CUATRO. No puedo más, en serio. No importó el clima, no importó la amistad con Temperley, no importó nada. Huracán jugó un partidazo. Desde el año 2002 Huracán no daba vuelta un 0-2 para ganarlo 4-2. Pasó tanto tiempo, que el triunfo ya tiene otro gustito… Las realidades son tan diferentes…

Este equipo me encanta. Sencillamente. (Y no hace mucho, debo reconocer). Hacía varios partidos que no escribía, creo que la última vez fue el clásico. Y creo, también, que ese fue el envión que se necesitó para lo que se demostró hoy en cancha. En realidad, también creo que el accidente en Venezuela marcó un antes y un después, más allá de los más afectados, sino a todo el plantel en general. Hoy fue todo Huracán. Desde el arquero al goleador, pasando por el técnico y compañía. Un solo equipo, no se habla de individualidades –excepto por los goles de Wanchope-, sino que se habla de un equipo, y eso emociona. Es algo a lo que uno, lamentablemente, no está tan habituado. Se siente en la tribuna. Se siente en el ambiente. No hay vuelta que darle: qué cosa linda es ser Quemero. Sigo destacando que, más allá de las jugadas personales, o la destreza de algunos jugadores, lo importante y creo, lo que más nos gusta, es ver a un equipo. Y no un equipo normal, un equipo con unos huevos terribles. Un equipo que no se vino a menos con dos goles en la espalda, sino que dejó la vida en cada pelota para darlo vuelta. Así venimos con una seguidilla de 4 partidos ganados, haciendo milagros, cambiando las rachas, haciendo imposibles. Huracán entendió que, si juega para Wanchope, el gordo la empuja, y hace delirar a todo el Pueblo Quemero. FIESTA. No hay más explicaciones. No hay más voz. No hay más gargantas. No caben más abrazos. Huracán lo dio vuelta, con inteligencia, con paciencia, con el alma, jugando bien, con mucho huevo. Y eso, a mí, sencillamente, me llena el alma. Que den todo por esta camiseta que tanto amo. Que defiendan estos colores tal como los defendería yo. Que el Rolfi se le plante a Crivelli cuando quiso gastarnos (quién lo conoce a este tipo?) como cualquiera de nosotros lo haría. Que les de orgullo tener el Globo en el pecho, como te pasa a vos, como me pasa a mí.

El Globo tiene todo para cumplir sus objetivos, que me dan miedo mencionar de cabulera que soy. Aún falta. Pero explícame cómo hago para no ilusionarme? Deseo que el Barba siempre me permita vivir ilusionada con Huracán, porque es sencillamente increíble. Salir del Ducó con una sonrisa, caminar por Luna, y mirar a tu alrededor: qué paisaje más maravilloso!!!  Todo de los colores más lindos del mundo, familias, parejas, amigos, y siempre el mismo sentimiento. El del amor eterno al Globo.

Es imposible dejar de mencionar ya a esta altura que Dominguez está siendo determinante en el Globo. Te puede gustar o no, es cierto, pero el tipo entiende los partidos y al menos desde el clásico, los gana él desde afuera. Pero acá, como te dije antes, no hay figuras. Hay un equipo. Hay una escuela. Hay un club. Hay mucha ilusión. Hay mucha historia. Hay rojo y banco. Y hay miles de almas. Solos contra todos.

 

¡¡La razón cuando me faltan razones!! (xxHxx)

Victoria Stenvers

@VicoHuracan

 


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