Costó un Perú (Huracán 4 - 2 Sporting Cristal)

Sí, costó un Perú y más también. Huracán, no teniendo una de sus mejores noches, sacó a flote un partido muy copero, lo ganó 4-2 y pasó a su rival Sporting Cristal en el Grupo 4 y hoy depende de si mismo para entrar en los Octavos de final de la Copa Libertadores de América.

En la previa, hablábamos de una oportunidad de Cristal y fue una buena metáfora, ya que en varios lapsos del partido el equipo mostró un nivel frágil y parecía romperse del todo en cualquier momento. Pero tuvo en ataque, el valor capitalizado de Ramón Ábila, que cotizó a precio del Cristal más preciado del mundo, un diamante negro.

El partido comenzó muy complejo para el Globo, el equipo peruano manejaba la pelota y estaba cerca de aprovechar los errores que aparecían en el fondo del equipo de Eduardo Domínguez. Es así como a los 15 minutos de la primera etapa, Irven Ávila filtró un gran pase para Santiago Silva que con una gambeta dejó pagando a Federico Mancinelli y anotó el 1-0. La noche parecía negra.

Pero cuando las cosas se ponen oscuras, el señor del área siempre aparece. Ramón “Wanchope” Ábila. Primero para picarla a lo “Pulga” Messi y luego, haciendo una pisada de papi futbol en el área y de zurda anotando el segundo, que daba vuelta el marcador a favor del local.

Parecía que el Globo se iba al vestuario con el resultado a favor, pero Marcos Díaz dio un mal rebote con los puños que le cayó a los pies de Horacio Calcaterra que solo empujó al gol y decretó el empate en 2. Final de la primera parte.

En el complemento, Sporting Cristal intentó seguir con el envión que había arrojado el empate en el final de los 45 minutos y hasta hicieron figura a un Marcos Díaz, que nuevamente fue un arquero gana partidos. Pero viste como es fútbol, así como en Perú este equipo no mereció perder, hoy no estaba mereciendo ganar y lo encontró. Nuevamente, apareció la “fiera” Ramón, que esta vez salió fuera de su habitad y asistió a un Romero Gamarra que vino de frente y se lleno el pie de gol. Delirio en todo el Ducó. Huracán pasaba nuevamente a ganar y se acomodaba en el Grupo 4. Pero había más, el Globo siempre te da algo más.

Ezequiel Miralles, que ingresó por Lucas Chacana, fue directo al área y recibió un centro que cayó en su cabeza y la dirigió a la red. Se establecía el 4-2 y ahora sí, la fiesta era asegurada. Todo los quemeros se abrazaban, saltaban, cantaban. El Huracán de los milagros lo hizo otra vez, y va por más, ¿Hasta donde? Nunca se sabe, pero a volar Globo. Caput, cerramos el libro de la Copa Libertadores con un señalador en otra hoja victoriosa de la historia. Ahora, abrimos el libro del Campeonato y espera San Martín de San Juan. Otra final. A descansar y a pensar en lo que viene, pero lo importante compañero es que siempre, pero siempre, hasta la victoria.

 


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