El firulete quemero: Robo atroz en Medellín.

Un robo más nos toca sufrir a los hinchas de Huracán en nuestra rica historia, esta vez en el plano internacional con un árbitro que dicen que nació en Venezuela pero pareciera que en realidad es de Colombia. Sea de donde sea este sujeto, es sólo la estocada final, por detrás están los gordos de saco y corbata que día a día asesinan al más lindo de los deportes, al fútbol. Esos gordos, son los que continúan envueltos en escándalos de corrupción y como si no pasara nada continúan dirigiendo los destinos de la pelota, no la manejan, no la tratan con cariño ¿Cariño les vamos a pedir? La ensucian, la maltratan, la pinchan, hacen todo lo posible para que la ilusión del hincha se transforme en un llanto que se vuelve bronca e ira contra esa corruptela; algunos “comunicadores” vociferan contra la violencia en el fútbol de unos pocos que están en el tablón y no focalizan en la violencia real desde atrás de un escritorio, esa violencia que mueve millones de verdes para que nosotros estemos pendientes de si la pelota entra o no al arco, cuando todo lamentablemente está predeterminado por los gordos tramposos que están hiriendo de muerte al fútbol.

Se jugó un partido por octavos de final de Copa Libertadores, donde Huracán con sus armas fue a buscar la clasificación frente al que hasta ahora había sido el mejor en zona de grupos; en los 180 minutos que duró la serie no parecieron serlo y gracias a esas ayudas ofrecidas por la terna arbitral terminaron pasando a la siguiente ronda. Ya nada importa, ni los análisis que podamos llegar a hacer, ni tácticas ni estrategias cuando uno se encuentra con una película que vio una y mil veces. Brazenas es un bebé de pecho frente a este señor que se vistió con un atuendo amarillo verdaderamente horrible. Desde el comienzo tuvo la misión de inclinar la cancha para que Huracán no pudiera hacerse de la clasificación, anulando un gol a Wanchope que cambiaba todo el partido, amonestando en cada situación a los jugadores del Globo para condicionarlos y cobrando un penal que deja dudas. Puede ser que lo toque Bogado, pero el toque hay que verlo ochocientas veces y hasta me animo a decir que el rival busca el pie del volante de Huracán, está claro que si sucedía en el área de enfrente iba a continuar la jugada como si nada hubiera pasado. Con todo en contra Huracán lo empata a la siguiente jugada con un gol de Espinoza y el primer tiempo finaliza en igualdad 40 segundos antes con un tiro libre en tres cuartos de cancha a favor del conjunto comandado por Eduardo Domínguez, había que terminarlo rápido no vaya a ser cosa que se encuentre el local con una sorpresa en el epílogo de esa primera parte. La frutilla del postre fue la roja al pelado Mancinelli, me acordé de la simulación de Rivaldo en el mundial de Japón y Corea cuando recibe un “pelotazo” y se arroja al pasto como si lo hubieran fusilado; el “Pelado” sale injustamente expulsado y es la coronación del robo a Huracán, casi todo un segundo tiempo con un hombre menos para que el conjunto colombiano pudiera lograr la clasificación sin sobresaltos de la mano de la ayuda de un árbitro títere de los gordos tramposos. Con todo en contra Huracán fue en busca de la hazaña y no fue tal por este escandaloso partido que seguramente quedará en anécdota ya que como siempre todo pasa y seguirá pasando mientras ellos manejen los hilos.

Huracán murió de pie en esta copa, lo mataron de pie; como tantas veces en el plano local nos han matado y hemos resurgido. Huracán fue orgullo gigante en el continente, fue orgullo al representar con coraje y juego, defendiendo y poniendo bien en alto al fútbol argentino, este fútbol manoseado y bastardeado por los pichones de gordos, pero con la entereza suficiente para decir con todas las letras que este plantel y cuerpo técnico dieron todo para llenar de alegría los corazones Huracanenses.

Nada para reprochar, solo palabras de agradecimiento por lo vivido, hay que ir en busca de la revancha y seguir instalando a Huracán en los primeros planos, es fundamental mantener la base de este plantel y fortalecerlo con refuerzos de nivel. Huracán está vivo más allá de la eliminación que duele, está vivo porque demostró que con humildad, solidaridad, juego y entrega se puede aspirar a grandes cosas. El “Firulete Quemero” es para todo el plantel y cuerpo técnico, para los “Guerreros de la Quema” que para vencerlos hay que robarlos y eso fue lo que sucedió en esta noche del bochorno. La próxima fecha de local, todos/as al Palacio a aplaudir de pie a estos muchachos. Gracias Globo, gracias Huracán.

Banderas Quemeras, en tu Corazón,

Yo quiero verlas, Ondeando Luzca el Sol o No…

 


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