La prueba del delito: Argote nació en Colombia

Desde el miércoles pasado hemos venido denunciando públicamente la nacionalidad colombiana de José Argote, el árbitro que despojó a Huracán de la posibilidad de acceder a los cuartos de final de la Copa Libertadores de América. La supuesta condición de venezolano que la CONMEBOL esgrime desde entonces para defender su irregular designación, incluso mediante la difusión de un pasaporte y un acta de nacimiento radicada en Maracaibo, choca de frente con la aparición de la partida de nacimiento original del réferi que confirma su origen colombiano.

Si para algunos la consulta online en una pantalla de computadora no era suficiente prueba, entonces recurrimos al acta autenticada. Allí queda claro que José Ramón Argote Vega (su nombre completo) nació en el Hospital San Rafael de San Juan del César, municipio de La Guajira, Colombia. No sólo eso: el documento informa que sus padres son Rafael David Argote Alvarado, comerciante con cédula de Valledupar, y Olga Catalina Vega Mendoza, ama de casa, con cédula de La Lagunita, ambos ciudadanos colombianos.

Acta Argote

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El niño José Ramón fue recibido al mundo por el Dr. Apolinar Rivadeneira (se desempeñaría actualmente en el Hospital de Nazareth, en Bogotá, salvo que se trate de un homónimo o su hijo) el 17 de octubre de 1980 y registrado en la Notaría Única de La Guajira el 20 de julio de 1983. Este documento echa por tierra las versiones de que nació en Maracaibo, Venezuela, excepto que se pueda nacer dos veces en distintos lugares. Quizá según el realismo mágico de Gabriel García Márquez eso sea posible, pero sospechamos que para la transparencia del fútbol sudamericano no alcanza. Reglamentariamente está establecido, más allá de la federación que un réferi represente, que la nacionalidad debe ser distinta a la de los dos clubes y que debe respetarse un principio básico de neutralidad que, pruebas a la luz, Argote no estaba en condiciones de garantizar. Por lo tanto, el partido disputado ante Atlético Nacional en Medellín está viciado de nulidad y debería repetirse, esto sin entrar en los detalles del grotesco arbitraje.

La condición irrefutable de colombiano no fue desmentida en más de una semana por el propio José Argote, a quien hemos llamado con insistencia a su teléfono sin que jamás lo atendiera. Curiosamente, la imagen que acompañaba a su perfil de WhatsApp a las pocas horas de finalizado el partido era su propia foto, pero ante la trascendencia de su línea telefónica la cambió ampulosamente por la de José Antonio Páez, prócer de la independencia de Venezuela (grosero intento de mostrarse oriundo de la república bolivariana), y tras ello eliminó directamente cualquier icono.

Cabe decir que este escándalo fue posible gracias a la anuencia de Miguel Scime, el representante argentino en CONMEBOL, que lejos estuvo de pretender ayudar a Huracán en su reclamo, y al silencio cómplice de la prensa argentina que, salvo excepciones, fue permeable a las operaciones motorizadas desde las sombras para instalar la teoría de que José Argote es venezolano. Todo esto a partir del hecho irrefutable de que lleva ocho años dirigiendo para esa federación, a la difusión de su pasaporte y -esto es gravísimo- a una partida de nacimiento de dudosa autenticidad.

Para quienes siguen sospechando de la existencia de esta prueba, la misma la estará recibiendo en las próximas horas un socio de Huracán que reside en Colombia para ponerla a disposición de las autoridades correspondientes. En las últimas horas trascendió que San Pablo envió carta de protesta a la CONMEBOL porque considera haber sido perjudicado por los arbitrajes en esta Copa Libertadores y se menciona el hecho de que el cuarto árbitro en el partido ante The Strongest, en La Paz, era boliviano. Es hora de poner fin a esta farsa disfrazada de Copa Libertadores y abogar por un fútbol más limpio.

Informacion provista por:

Marcelo Benini

Director del Periódico El Barrio

mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

@marcebenini

 


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