El socio quiere saber de qué se trata

El Barcelona de España acordó la renovación de contrato con Neymar, el segundo jugador más importante de su plantel que pasó a ser el futbolista mejor pago del planeta. Una vez firmados los documentos pertinentes los dirigentes del cuadro culé emitieron un comunicado en el que se detallaban el alcance, los montos y las cláusulas de la operación.

Usted se preguntara ¿Qué tienen que ver los 200 millones de dólares que habría que pagarle al Barca para llevarse a Neymar con Huracán?

Probablemente nada en el caso puntual, pero mucho si vemos el panorama completo. La manera en que se exteriorizó este hecho, que es solamente uno tomado al azar -llamativo por el nombre y los cientos de millones- entre tantos que suceden a diario en un fútbol un poco más organizado que el nuestro, nos debe importar y mucho.

Al ver el anuncio del club catalán intenté trasladarlo a nuestro Huracán y sin ánimos de compararnos con el Barcelona -ya que la analogía no sería feliz ni por los colores ni por las realidades-, noté que en nuestra Institución no se tiene la saludable costumbre de informar ciertas cuestiones.

Lejos de construir una crítica destructiva y sin afán de menospreciar el laburo de las Subcomisiones de Prensa y Relaciones Públicas, que con muy pocos recursos pero mucha dedicación, llevan adelante sus tareas de la mejor manera, creo que el socio, en muchas oportunidades, quiere saber de qué se trata. Y saber lo que ocurre en Huracán no es más que el ejercicio de su derecho como asociado que paga su cuota religiosamente.

Esta Comisión Directiva pasará a la historia por haber recuperado al Club del abismo financiero. Por haberlo rescatado de esa pesada cruz que fue la convocatoria de acreedores que nos obligaba a vender en monedas el producto de nuestras divisiones inferiores y muchas veces incluirlos en esos combos infames con porcentajes oscuros que beneficiaban a representantes de apellido armenio y a terceros, pero nunca a Huracán.

A pesar de la vigorosa salud económica que muestra hoy Huracán gracias a ventas millonarias y al acuerdo en el pago con los últimos acreedores, se ha mantenido esta costumbre de no informar las operaciones, el destino del dinero recaudado, las compras, las ventas, las cláusulas en los contratos, las opciones de compra o las condiciones de los jugadores dados a préstamo.

Si bien los dirigentes brindan muchos de estos datos cuando son consultados por la prensa partidaria, la transparencia que brinda la publicidad en los medios de comunicación propios y en las redes sociales, es una herramienta de la que no se puede prescindir.

Podemos poner el ejemplo de la reciente venta de Ramón Ábila al Cruzeiro. ¿Alguien leyó en un canal oficial los montos y la forma de pago de la operación? Hace unas cuantas semanas renovó contrato Kaku Romero Gamarra sin que tengamos un renglón oficial de los pormenores de esa noticia; o el propio Mauro Bogado que acordó la extensión de su vínculo y lo firmará en las próximas horas. ¿Tendremos la suerte de enterarnos oficialmente las condiciones? Lo mismo sucede cuando Huracán incorpora jugadores. La información sobre los plazos de los vínculos y las opciones de compra brillan por su ausencia.

Lejos de querer obtener información privada de los contratos de los jugadores o fiscalizar las decisiones de quienes dirigen nuestro club -para eso existen Instituciones emanadas del Estatuto como La Junta Fiscalizadora y la Asamblea de representantes- creo que Huracán debe adaptarse a una era en la que la información bien ofrecida es una ventaja. En definitiva el club es de los socios -y siempre lo será- y como tales tenemos derecho a saber de qué se trata.

 


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