El mercado de Nadur

La apertura de los mercados de pases marca el comienzo de una época muy especial en el Mundo Huracán. Con la posibilidad de incorporar nuevos jugadores al plantel profesional cientos de nombres comienzan a circular por los pasillos del club y se replican en los medios partidarios y las redes sociales generando una suerte de locura colectiva en el socio y simpatizante.

La vorágine de nuestro fútbol maltratado, el negocio injustificadamente millonario de los representantes y las necesidades deportivas se funden en un caldo de mentiras, verdades a medias y listas que el Cuerpo Técnico de turno entrega a nuestros dirigentes, quienes, con el transcurrir de los años, han variado en su manera de negociar.

El Presidente Alejandro Nadur mostró una evolución en su manera de conducir al club. El personalismo que adquirió su figura dentro y fuera de Huracán, se refleja también en los mecanismos que utilizó para meterse en esa bolsa sin fondo de nombres y videos mentirosos que compilan pequeñas jugadas de ignotos talentos para ser colocados en los escaparates que intentan seducir a las instituciones.

Allá por 2011, en su primera experiencia en el sillón de Caseros 3159, Nadur -que tuvo que meterse fuertemente en este juego para retener al goleador Javier Cámpora y al arquero Gastón Monzón- incorporó muchos de los nombres solicitados por su primer D.T.  Juan Amador Sánchez: Héctor Desvaux, Martín Pautasso, Cristian Tavio, Cristian Leiva, Pablo López, Lucas Nanía, Mauro Villegas y los regresos de Mauro Milano y Cristian Sánchez Prette reforzaron un equipo desarmado por el descenso y el vaciamiento del segundo mandato del Ludópata Británico.

Tras el fracaso de Juan Amador, asumió Diego Cocca y, con un cupo limitado de incorporaciones, llegaron el experimentado Alexis Ferrero y Javier Yacuzzi.

Elegido Héctor Rivoira para enderezar la nave a primera división, en el año 2012 se volvió a incorporar en cantidad: Hugo Barrientos, Eduardo Domínguez, Alexis Danelón, Daniel Vega, Nicolás Minici, Leandro Kuszko, Daniel Islas, Walter Ferrero, Federico Mancinelli, Walter Busse, y Jerónimo Barrales fueron los nombres elegidos. El  resultado fue el mismo o peor: La renuncia del Chulo se llevó a quien tenía una activa participación en las contrataciones: el Manager deportivo, Mariano Juan. A su salida no le faltó la siempre innecesaria violencia en forma de pintadas y amenazas.

Juan Manuel Llop tomó el mando del Globo y para emparchar al plantel lastimado por los malos resultados se confió en Rodrigo Erramuspe y Matías Gimenez, pero la suerte siguió siendo adversa y el Chocho puso su renuncia a disposición.

En 2013 llegó el Turco Antonio Mohamed y se renovó la esperanza certera del retorno a primera. En esta instancia el Presidente ungió al entrenador con la suma del poder negociador, delegándole la tarea de los refuerzos. Llegaron a Huracán Carlos Arano, Leandro Díaz, Lucas Fernández, Sergio Velázquez, Diego Pozo, Alejandro Capurro, Germán Mandarino, Juan Arraya, Víctor Cuesta, Matías Defederico, Marcos Díaz, Lucas Villafañez y Leandro Caruso.

El cuento de hadas no tuvo final feliz y tras la triste salida del Turco llegó Frank Darío Kudelka y se repatriaron a Patricio Toranzo y a Rodrigo Erramuspe.  Con FDK tomó protagonismo la Subcomisión de Fútbol Profesional para que trabaje junto al plantel y al Cuerpo Técnico en las necesidades de los jugadores y en la evaluación y negociación de los refuerzos a conseguir. Huracán, que era el máximo candidato al ascenso tras el desempate perdido frente a Independiente en La Plata, sumó a Matías Giordano, Gonzalo Marinelli, Santiago Echeverría, Lucas Favalli, Federico Vismara, Agustín Torassa, Cristian Milla, Iván Moreno y Fabianesi, e Iván Borghello.

Pero desde la llegada de un poco conocido Ramón Wanchope Ábila algo había comenzado a cambiar. No era común por ese entonces que Huracán adquiriera jugadores y mucho menos que  desembolsara una cifra cercana a los 3 millones de pesos, pero así fue.

Tras la salida de FDK, luego de aquella derrota escandalosa frente a Sportivo Belgrano, que aún cuesta digerir, Néstor Apuzzo condujo a ese plantel hacia la gloria en la Copa Argentina, lo hizo regresar a Primera y lo consagró Supercampeón argentino. El D.T. que aspira dirigir las inferiores de AFA sumó a Daniel Montenegro, Hugo Martín Nervo, Edson Puch, Mauro Bogado, José San Román, Luciano Balbi, Agustín Gil Clarotti, Matías Blázquez, Santiago Carrera, Nicolás Bruna, David Distéfano, Ezequiel Miralles y Mario Risso.

Las negociaciones comenzaron a ser encabezadas por el presidente Alejandro Nadur quien personalmente empezó a encargarse de conversar con representantes, presidentes de otros clubes y futbolistas, algo que se repite en la actualidad bajo la conducción de Eduardo Domínguez quien sumó a Carlos Araujo, Mariano González, Diego Mendoza, Lucas Chacana, Leandro Díaz, Julio Angulo, Lucio Compagnucci, Ezequiel Garré, Ignacio Pussetto y Nicolás Romat.

Es cierto que en el cúmulo de jugadores que se incorporaron a lo largo de todos estos años hay grandes apuestas que salieron bien, como el caso de Nervo o Ábila -seguramente el mejor negocio de la historia del Club-, otros tantos que no funcionaron, y algunos que ni siquiera hemos visto jugar, o jugaron poco y nada, como el chileno Blázquez, Leandro Kuszko o el uruguayo Carrera.

Está claro que la economía del club no es la misma que la de hace 5 años, cuando era utópico pensar en un Huracán comprador de futbolistas y con capacidad para negociar, pero a lo largo de todo este camino hemos probado con un Manager Deportivo, un Director Técnico encargado de las contrataciones, una Subcomisión de Fútbol y en la actualidad un Presidente que negocia en persona.

En este fútbol argentino, muchas veces tan ridículo y otras veces tan profesional, sería bueno preguntarse qué es lo mejor para Huracán. De qué manera conviene meterse en el mercado de pases preservando las arcas de los despilfarros de dinero en contratos y porcentajes, pero armando un equipo competitivo, que también es cuidar el patrimonio.

 


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