El Firulete Quemero: Huracán Sigue Verde.

Cuando los nervios acechan y la desesperación comienza a reinar en una parte importante del todo es fundamental que aquel que está al frente de ese todo no pierda la calma y esté convencido de su propuesta para que aquellos que perdieron la confianza o miran de reojo vuelvan a sentirse identificados y recuperen la confianza perdida para volver a ser, para arrancar definitivamente y dejar atrás esos primeros momentos dubitativos. Esta es una de las principales cualidades del actual entrenador de Huracán, no perder la confianza en su idea de juego y demostrar tranquilidad ante el hincha que pide triunfo a gritos. Usted dirá con justa razón que hay que ganar, que hay que comenzar a recuperar identidad de juego, que hay que volver a poner al Globo en la senda victoriosa y es cierto todo eso, como también es cierto que si hay algo que caracteriza a este Cuerpo Técnico fue siempre ir de menor a mayor, esa es la senda trazada para volver a ser, con momentos angustiantes y de ahogo, pero con la premisa clara de saber que este barco tiene con qué para salir a flote.

Huracán comenzó el encuentro con la intención de ser protagonista, con un Romero Gamarra que pedía el balón y tocaba a su mejor socio, Montenegro; con Mendoza pivoteando por todo el frente de ataque y con laterales que iniciaban excursiones en territorio extranjero bien acompañados por los puntas, Araujo por momentos volvió a ser ese Araujo que conocimos y con criterio fue pieza fundamental tanto en ataque como en defensa y dejar atrás sus últimas malogradas actuaciones, sin ser la figura del encuentro ya que una vez más fue Fritzler, es merecedor del “Firulete Quemero”. Ese buen comienzo se fue diluyendo poco a poco, el desencuentro primó, sobre todo en el complemento donde al rival que vino a buscar el punto se le abrieron espacios gracias a los huecos que iba dejando en defensa el conjunto local. La contraseña de la victoria nunca pudo ser develada y Huracán sigue verde, no madura y consiguió un empate nuevamente en este torneo y de local.

Transcurridas 4 fechas, Huracán tiene tan solo 3 puntos, poco, muy poco. La fruta de este semestre viene siendo amarga, con luces y sombras. Las luces, tenues, son aquellas que indican que este conjunto sigue siendo firme en defensa y tiene un valor fundamental como Matías Fritzler, figura determinante en esta etapa. Las sombras son aquellas que nos preocupan al ver poco juego asociado de forma regular, jugadores de buen pie que no logran encontrarse y un ataque que redondea encuentros de forma muy tibia sin el fuego necesario para doblegar a las defensas rivales.

La sabiduría, templanza y tranquilidad debe primar en los jugadores y Cuerpo Técnico para volver a enamorar y ganar; ellos tienen la llave maestra, que deberán limarla durante la semana como aquellos viejos cerrajeros de barrio que con su arte y sus manos lograban la combinación esperada para poder abrir puertas, las puertas del triunfo que todo el Pueblo Quemero desea, con desesperación y nerviosismo, es normal que así suceda, pero con aliento como ese aliento que bajó luego de los silbidos al final del encuentro al grito de “En las buenas y en las malas mucho más”.

Se viene una parada difícil en Tucumán, Huracán deberá trabajar el partido con inteligencia sabiendo que habrá espacios para la elaboración y así conquistar los primeros 3 puntos, que serán una bocanada de oxígeno y el fuego necesario para comenzar a remontar a nuestro hermoso y amado Globo.

Banderas Quemeras, en tu Corazón,

Yo quiero verlas, Ondeando Luzca el Sol o No…

 


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