La opinión femenina

Lunes. 23:30 horas. En la calle hace un frío bárbaro. Mi viejo nos diría que nos han robado hasta la primavera. Me meto en la cama. No quiero ver ni un canal de fútbol. En esta casa, es lo único que se mira. Fútbol actual o partidos repetidos. No quiero prender la tele. No entiendo cómo pudimos jugar tan mal. No entiendo cómo no tuvimos una jugada clara en los primeros 45 minutos (o más). No entiendo por qué Garré es titular. No entiendo por qué Mendoza juega 90 minutos. No entiendo por qué los que más demuestran hasta ahora, son los que menos juegan. No sé si es cierto todo lo que se habla de la supuesta “mala relación” entre el presidente y el DT… Ay, si ustedes entendieran que Huracán está más allá de unos malos entendidos. No quiero empezar a desconfiar, no quiero ser la voz cantante de la mala onda. Calmate, Victoria, esto no es un diario íntimo. Dudo haber tenido uno alguna vez. Simplemente me meto en la cama, y tengo que escribir esta nota. Mejor dicho, QUIERO escribir esta nota. No debo, simplemente quiero. Quiero compartir con vos, Quemero, como me siento después de este partido. Sí, falta mucho, es cierto. Pero peleamos un solo frente. Ni una Copa tenemos para pelear. No debería haber excusas. No quiero que se repita la historia de, al final del torneo, llorar los puntos que perdemos en las primeras fechas. Es cierto que históricamente Huracán no empieza excelente los torneos, pero esto no pasa sólo por perder o ganar. Perdón, mi costado Menottista no puedo negociarlo ni esconderlo. Simplemente brota. Estoy preocupada. (Sí, muy). Este equipo no jugó a nada. Al menos eso demostró  en estos primeros encuentros. Jugó a tirarle un pelotazo al Wanchope que ya ni siquiera habla español. No, hermano, eso ya es pasado. Soltemos. Es cierto que los últimos refuerzos llegaron apenas minutos antes de que cierre el libro de pases, sí. Pero eso no quita el profesionalismo. Si te trajeron varios 9 para que elijas el que mejor te queda, macho, discúlpame, pero no podés prescindir de ese puesto. Si tenés un plantel largo, macho, discúlpame, pero no podés regalar un tiempo. Si tenés un 9 que sabés que no rinde los 90 minutos, macho, discúlpame, pero en esta, te estás equivocando. Si tenés un 3 que hasta mi abuela en chancletas con medias le gana la espalda, macho, discúlpame, pero dale lugar a alguien del corazón del club que por lo menos debería romperse el lomo para conseguir un lugar en primera. Esto es Huracán viejo, y, mal que le pese a quien sea, Huracán está sobre cualquier nombre. Sobre cualquier ego. Sobre cualquier discusión. Sobre cualquier cuerpo técnico, sobre cualquier dirigente. Sobre cualquier interna que se hable. El resto está de paso. El Globo siempre va a estar plantado en este barrio hermoso con la insignia en el corazón de cada uno de nosotros. Nosotros estamos siempre.

Lo escribí todo sin hacer ni siquiera un punto y aparte. Te pido mil disculpas. Salió del alma. Quizás luego me arrepienta de ser tan cruda. Es eso lo que me gusta de escribir cuando termina el partido. Espero, de corazón, que lo de los últimos partidos haya sido incapacidad para leer al rival y para saber plantar a un equipo que recién se está conociendo. Espero que sea eso, antes de que sea un capricho. Eso me enojaría mucho más. Como digo siempre: el Globo está delante de cualquier nombre. Al Globo, todo sin pedirle nada.

 

Victoria Stenvers.

@VicoHuracan

 


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