La opinión del hincha Huracán 1 Racing 1

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No voy a dar demasiadas vueltas con el asunto ya que todos sabemos cómo estamos y los temores que tenemos. 

Huracán volvía al Duco luego del clásico con San Lorenzo y en la gente había odio hacia los árbitros, desesperación para que los jugadores pongan lo que tengan que poner y la mirada fija en Caruso Lombardi esperando la forma que iba a parar al equipo.

El Duco era un polvorín.

Antes del partido, me puse a mirar a los Quemeros y nadie se podía quedar quieto, como que necesitaban entrar a la cancha y jugar ellos.  Y el equipo salió de la manga y solo se escucharon pedidos mas que aliento. 

Huracán salió bien parado, tratando de jugarle el partido a Racing sin caer en lo defensivo  y con la mente puesta en ganar.  Desde el minuto inicial me di cuenta que eso era clarísimo y que los jugadores se la estaban jugando enteros por el técnico y por ellos mismos, tirando por la borda toda clase de rumores y de supuestas “certezas”.  Pero claro, los nervios eran enormes y Racing en ese momento trataba de ir al frente.  Y en una jugada con un desborde y posterior centro, encuentran el gol, Martinez.  A partir de ahí creí que todo se terminaba.  O que terminaba mal.  El estadio era un hervidero, el banco de suplentes era un hervidero y, obviamente, el plantel también era un hervidero.  Pero increíblemente Racing salió a jugar el segundo tiempo literalmente “atado” totalmente tirado atrás.  Y Huracán (con el corazón en la mano) iba para adelante con lo poco que tenía.  Y corría.  Y metía.   Claramente la gente se volcó al aliento y a meter presión al árbitro.  Y empujó al equipo con todo.  Había mucho hambre y teníamos que comer, sin prestarle atención que era lo que estábamos comiendo. 

Se venía el final y Mendoza se la da a Angulo y éste tira un centro que agarra el Rolfi y lo fulmina a Orion.  Pero el arquero saca la pelota increíblemente y en el rebote (a esta altura TODOS estábamos jugando el partido) Pusetto con plancha la logra empujar al fondo del arco y el Duco estalló en mil pedazos.

Luego, en los pocos instante que quedaban, hubo aparentemente un penal para Huracán no sancionado y, por lo que me cuentan antes había uno para Racing que el árbitro tampoco vio. 

Huracán empató sobre el final y le demostró a su gente que está vivo.  La gente entendió el mensaje que le dieron sus jugadores y alentó hasta la afonía.  Que esto sea el principio de algo bueno.

No hablo de rendimientos ni de planteo táctico porque los huevos había que ponerlos.  Y se pusieron.  Ahora hay que ir con lo mismo a River.  Si todo sale bien, hablaré de futbol.  Mientras tanto, no.

 

Abrazo Quemero!!

Carlos Biondi.

 


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