Huracán no aprendió a gambetear las amenazas de descenso

En los últimos 30 años Huracán se ha vuelto afecto a las historias con finales trágicos. En ese lapso el club protagonizó cuatro descensos, varios de ellos evitables, y ahora parece decidido a ir en busca del quinto. Revisando las campañas previas a la pérdida de la categoría, encontramos un patrón común que es la ciclotimia: de una temporada a otra el equipo es capaz de pendular entre la euforia y la depresión, sin escalas. Y cuando empieza a hundirse, entra en pánico y carece de reacción para regresar a la superficie. La inestabilidad psicológica de Huracán lo equipara a un paciente bipolar. Muchas veces hasta los hinchas nos contagiamos de esos vaivenes anímicos.

Analicemos los años previos al inesperado descenso de 1986. El primer torneo que estableció el régimen de promedios, para evitar la caída de River a la B, fue el de 1983. Huracán ocupó al término de esa temporada un decente 8º lugar entre 19 equipos promediados, tras sumar 32 puntos y quedar 14º en la tabla de posiciones. Lo ayudó el colchón de 41 puntos logrado en 1982, tras una campaña que le permitió salir sexto en ese torneo. Recordemos que por esos años los triunfos otorgaban dos puntos en lugar de tres. Al año siguiente el Globo bajó al 13º lugar en la tabla de los promedios, tras finalizar en la 17º posición con 27 puntos. Empezaba a anochecer en Parque Patricios.

El torneo 1985/86, primero organizado con el formato europeo, nos terminaría condenando. Huracán no debía hacer una campaña de campeón para sostenerse en la máxima categoría, pero el delicado escenario lo paralizó: tras redondear una discreta campaña de 32 puntos, finalizó 13º en el campeonato y terminó forzado a jugar un octogonal con equipos del ascenso. Tras llegar a la final, jugó tres insólitos partidos con Deportivo Italiano y, teniendo todo para evitar el desastre, perdió en la definición por penales para descender por primera vez en su historia. Claro que antes de esa fatídica serie Huracán resignó puntos increíbles en las últimas fechas, sobre todo de local, y quedó a dos unidades de Temperley y tres de Platense, los equipos que lograron zafar. Podemos decir que Huracán fue su propio verdugo en aquel descenso inaugural.

Una década y pico más tarde, reincidimos en los viejos vicios para alcanzar el segundo descenso. En el Apertura 95 Huracán finalizó sexto, con 32 puntos, y en el Clausura 96 quedó séptimo con 29. Buena temporada, que no pudo ratificar al año siguiente. penúltimo con 16 puntos en el Apertura 96 y 14º con 22 puntos en el Clausura 97, el Globo logró 30 unidades de las 114 posibles. ¿Podía empeorarse una campaña tan desastrosa? Obvio: Huracán arañó 12 puntos y quedó penúltimo en el Apertura 97 y apenas llegó a los 15 en el Clausura 1998. Tras perder los 61 puntos de la temporada 95/96, había que mentalizarse para pelear el torneo siguiente. Pero no. Huracán hizo 20 puntos en el Apertura 98 (antepenúltimo) y sólo 12 en el Clausura 99, donde quedó último y lógicamente descendió. Sin atenuantes. Entregado a su destino sin pelear.

El regreso a la primera división esta vez fue rápido. En apenas un año, Huracán estaba otra vez codeándose con la elite del fútbol. La temporada de su regreso sumó 55 puntos y anduvo entreverado en los primeros lugares. Ese impulso se mantuvo a medias en la siguiente temporada: hizo 14 puntos en el Apertura 2001 (finalizó penúltimo), pero en el Clausura 2002 hizo una gran campaña y finalizó cuarto con 30 puntos, detrás de River, Gimnasia y Boca, aunque con una preocupante irregularidad en el rendimiento. Hizo campaña de campeón como visitante (22 puntos) y de descenso como local (8 puntos). Fue el año de la goleada 4 a 0 -con baile y abandono- a Independiente en Avellaneda, bajo la lluvia y con la mejor versión de Rolfi Montenegro que hayamos visto, y también de caídas insólitas como local, como el 6 a 1 ante Estudiantes.

Huracán comenzó la temporada 2002/2003 en el 11º lugar de la tabla de promedios, alejado de cualquier amenaza. Pero se avecinaban meses terroríficos. En el Apertura 2002 quedó último con 11 puntos (2 victorias, 5 empates y 12 derrotas). Si estos números son vergonzosos, los del primer semestre de 2003 fueron humillantes. El Globo hizo la peor campaña de su historia, sumando 6 puntos de 57, con apenas una victoria, 3 empates y 5 derrotas. Sumó 17 puntos de 114 en una temporada (¡14 % de efectividad!). Lo triste es que sólo necesitaba 18 puntos más, un 30 % de efectividad, para desplazar a Nueva Chicago de la Promoción y evitar su tercer descenso…

Llegamos así al hasta ahora último descenso. Tras la vuelta a Primera en 2007, Huracán concretó una temporada digna de 52 puntos. Luego, llegarían los altibajos. En el Apertura 2008 terminó 17º, con 20 puntos y un anticipo sobre el final de ese torneo de lo que sería el inolvidable Clausura 2009, con Angel Cappa: 38 puntos y subcampeón, aunque con tres derrotas inexplicables como local ante rivales inferiores: Gimnasia, Colón e Independiente. De casi tocar el cielo con las manos pasamos en el Apertura 2009 a quedar penúltimos con 11 puntos. Un 10º puesto en el Clausura 2010, con 26 puntos, lo alejó momentáneamente de los puestos de descenso.

Pero la temporada siguiente volveríamos a autoflagelarnos. En el Apertura de ese año sumamos 16 puntos y quedamos 18º, en zona de Promoción. Podíamos haber peleado la permanencia sin dificultades, pero el Clausura 2011 fue nefasto: Huracán quedó último con 14 puntos, tras cansarse de perder partidos con Tito Pompei en el banco. Así y todo llegamos a un desempate milagroso con Gimnasia de La Plata para dirimir quién jugaba la Promoción. La historia es conocida: derrota y cuarto descenso en 25 años.

Cada pérdida de la categoría es doblemente traumática para Huracán: primero por la poca lucha que ofrece para mantenerse en el lugar que supo conservar durante 73 años consecutivos y luego por las enormes dificultades que tiene para volver. Tres años nos llevó la última vez retornar a primera división, a fines de 2014. Tras aquel regreso, la primera temporada fue un suplicio: en 2015 Huracán quedó en la 23º posición entre 30 equipos, con una cosecha de 30 puntos sobre 87 posibles. En el Torneo Transición 2016 hicimos una buena campaña, sacando 25 puntos de 48 y alcanzando un quinto lugar en nuestra zona que nos permitió clasificar a la Copa Sudamericana.

Todo hacía presumir un gran segundo semestre, tras la pretemporada más larga de la historia. Pero nuevamente lo echamos a perder por las internas que desangran a la institución y que, curiosamente, en nuestro club involucran a los propios jugadores.

Para finalizar este análisis, una última estadística preocupante. Las cuatro temporadas que finalizaron con el descenso de Huracán comparten similitudes numéricas con la actual, en la que ya entramos en la zona roja. Transcurridas las primeras 13 fechas, el Globo sumó el equivalente a 7 puntos actuales en 1985/86 (una victoria, 4 empates y 8 derrotas). En 1998/99 hizo 16 puntos, fruto de 4 triunfos, 4 empates y 5 caídas. En 2002/03 obtuvo 10 puntos, con saldo de 2 partidos ganados, 4 empatados y 7 perdidos. Y en 2010/11 alcanzó las 11 unidades, con 2 victorias, 5 empates y 6 caídas. En lo que va de esta última temporada sumamos sólo 8 puntos, con un triunfo, 5 empates y 7 derrotas. Estas cifras comparten una fatal tendencia, que de no revertirse drásticamente culminarán en un indefectible quinto descenso.

Huracán coquetea con la gloria y el fracaso en períodos breves, sin etapas intermedias. Todo es blanco o negro en Parque Patricios, nada de grises. A pesar de la experiencia acumulada en la materia, queda claro que no aprendimos a pelear descensos. Nos pesa mucho una mochila que otros clubes cargan con más facilidad. Estamos a tiempo de reescribir el destino si nos mentalizamos en rendir bien el próximo examen. Luego, durante el inminente receso veraniego, hay que olvidarse de las vacaciones y, como los estudiantes que tienen serios riesgos de repetir el año, el Globo debe buscar urgente ayuda en un profesor sabio. ¿Aprenderemos alguna vez la lección?

 

Marcelo Benini

Director del periódico El Barrio

www.periodicoelbarrio.com.ar

Twitter: @MarceBenini

 


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