¿A qué estamos jugando?

No quiero exagerar diciendo que nos estábamos jugando la permanencia en la categoría, pero (leído con muchas e) era un partido clave con un rival directo y picanteado por la historia.

Huracán había pasado a las buenas, recuperó puntos perdidos y regalados de la primera parte y principalmente, a mi parecer lo más importante en este deporte, reavivó la llama del equipo. Fui a ver el partido a la popular local de Vélez y cuando me fui con ese punto en el bolsillo, lo sentí raro. A mi entender, no sumamos un punto, hicimos que ellos no sumen tres. Y acá va mi pregunta que supo ocupar el lugar de título de esta nota ¿A qué estamos jugando?

El equipo que venía jugando los últimos partidos estaba más que consolidado, errores más o menos, gustos a favor o en contra, la cosa iba para adelante. Los jugadores habían encontrado al menos por momentos su función en la cancha y la habían explotado, caso de Julio Ángulo, Diego Mendoza y Norberto “el pibe” Briasco, entre otros. Sin embargo, el D.T. a último momento lo sacó al pibe y lo puso a Lucas Chacana.

A mi paladar futbolístico, Chacana tiene muchísimo para dar, tiene buen pie, velocidad y me parece inteligente, pero le falta confianza y apoyo. Si, le falta apoyo. Cada vez que el tucumano la toca ya lo puteamos, por las dudas… total la va a perder. Y eso, pesa.

Un ex jugador de la Quema y de muchos años en el club, me supo contar que a cada jugador que llegaba del equipo, lo agarraba y le decía: “Acá si hacés las cosas mal te van a putear y se hacés las cosas bien también te van a putear, porque Huracán es así aman y odian intensamente. No es con vos, son así y por eso hay que jugar siempre al mil por ciento”. (Comentario aparte, estoy bastante de acuerdo con el ex jugador, somos bastante intensos).

Volviendo al partido, más allá que Chacana haya tenido mil errores no es el culpable del malísimo primer tiempo del Globo. Tuvo incidencia en el primer gol, si y mucha, pero tampoco pongámosle “Lucas Chacana” al pésimo rendimiento futbolístico del equipo. El partido fue parejamente feo y trabado, recién entrado el segundo tiempo, Huracán se acordó de jugar al fútbol y a jugar en equipo. ¿Habrá sido por las variantes? ¿El ingreso de Toranzo y el tan pedido Romero Gamarra habrán dado ese aire de “superioridad”? Ángulo estuvo más cómodo, se fue por el otro lado y milagrosamente nos dio un penal. Si, a Huracán le cobraron un penal y en la cancha de Vélez. Años esperando que se nos devuelva un poco aquello que nos robaron en el 2009. Claramente no es lo mismo: una final de un torneo VS un partido de mitad del torneo, es una metáfora.

Entonces, me re-pregunto ¿A qué estamos jugando? O sería ¿Por qué estamos jugando?

Si las cosas estaban “bien” ¿Por qué salimos como salimos? ¿Qué pasa cuando al equipo le desacomodan unas fichas? ¿Dónde quedó lo de “La pelota siempre al 10”? ¿Por qué no está para jugar “El Rolfi”? Y si no juega Montenegro, ¿Por qué no está Gamarra?

Hasta la fecha pasada, me pareció inteligente y hasta arriesgado ponerlo a Mendoza para que “moleste”, no tiene gol, pero tiene físico y se lleva las marcas. Su función “nueva” sacrifica su función “innata”. Pero creo que no estamos en condiciones de novedades sino de goles y más ante rivales directos. ¿Y si ponemos al Briasco en su puesto natural? ¿Y en el lugar de Briasco a Gamarra?

Muchas preguntas, pocas respuestas y muchos puntos para sumar. Por lo pronto, el domingo tenemos una cita en el Palacio a las 19:30.

 


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