¿Qué hacemos mientras esperamos al nueve?

Dos mercados de pases pasaron después de la ida de Ramón Wanchope Ábila. Dos mercados de pases siniestros, para la delantera quemera, pasaron después de la ida de Wanchope.

Los “nueves” llegaron, pero en mal estado, mal paridos, mal pedidos.

Sin repetir y sin soplar nueves que llegaron o sonaron en Huracán ¡ya!: Rescaldani, Zampedri, Rangel, el “Morro” García, Neri Caballero, Lucas Barrios, Vera, Lesman, Barrales y contando…

Se fue Eduardo Domínguez, pasó Ricardo Caruso Lombardi y finalmente llegó Juan Manuel Azconzábal. Se fue el amor a la camiseta, pasó el humo y llegó el ¿Fútbol?

El Vasco aterrizó en Parque Patricios en un momento complicadísimo para el club, tanto en lo deportivo como en lo humano. Elecciones, buenas y malas, caprichos, idas y vueltas. Pidió refuerzos, llegó Lucas Villalba.  Nunca apareció la frutilla del postre, ¿Llegará?

Tres partidos ganados, tres partidos jugados. Azconzábal demostró que se puede ganar y gustar con un equipo que va para adelante. Se nota que hay un laburo atrás de cada jugador, que el Vasco no vino a joder y que tiene un proyecto. ¿Eso es lo que nos hacía falta? Cuando suena la alarma del descenso, el Globo es experto en traer “bomberos”, pero nunca una idea a largo plazo. El último proyecto que vimos y sentimos fue el “tiki-tiki” de Cappa ¿Y después?

El ex DT del Decano, vive y hace vivir cada partido como una final para que la gente confíe en el equipo y así reafirmar la pertenencia a la categoría.  

La caída en Venezuela dolió mucho pero fue el detonante para lo que vimos en el comienzo del torneo. El equipo sabe que no puede regalar nada más. Todos los rivales son directos, los partidos son finales y todos los puntos son de oro. Las cosas nos cuestan pero nos salen. El equipo se hace más ancho mientras pasan las prácticas y los partidos.

Los jugadores supieron dar esa media vuelta de tuerca que les faltó en la primer parte del torneo. A mí gusto & piaccere voy a resaltar:

Norberto Briasco, con su poca experiencia se lleva el equipo adelante, juega y hace jugar a todos. Diego Mendoza, el nueve que no juega de nueve, se lleva las marcas y abre camino al gol del compañero. Matías Fritzler, impecable siempre, corta, recupera y sale jugando. Cabe destacar a Julio Ángulo que está intratable, va y viene, mete, engancha y tira el centro, vuelve a bajar y sube de nuevo. Cada match se lo ve más confiado, seguro y mucho más hábil.

Huracán volvió a casa después de 92 días. El Globo está mejor, con un envión anímico y futbolístico como el que supimos llevar en el 2014.

 


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