Globo sin Cabeza (Por Marcelo Benini)

Hace 81 partidos y seis años que un defensor central de Huracán no convierte un gol de cabeza en torneos de liga de 1º División. El último lo marcó Carlos Quintana el 5 de marzo de 2011, por la 4º fecha del Clausura 2011, en el agónico empate 3-3 ante Newell’s en el Coloso. El DT de aquel equipo, que terminaría descendiendo a mitad de año, era Roberto Pompei.

Transcurrieron 15 partidos más de ese torneo, el fatídico desempate con Gimnasia y Esgrima La Plata en la Boca, 30 fechas del torneo 2015, 16 del Transición 2016 y las 19 que se llevan disputadas en la actual temporada. En ese lapso, ninguno de los marcadores centrales del Globo logró enviar la pelota al fondo del arco con un testazo. Federico Mancinelli, Hugo Nervo, Eduardo Domínguez, Luca Sosa y Nicolás Romat fueron algunos de los defensores que convirtieron en los últimos años, pero todas las ejecuciones fueron con el pie.

Sólo en torneos internacionales un defensor de Huracán pudo hacer un gol de cabeza: Mancinelli en la victoria por 3 a 1 ante Cruzeiro, el 14 de abril de 2015, por la fase de grupos de la Copa Libertadores. El único en 29 juegos internacionales disputados en los últimos tres años. Sumando encuentros locales e internacionales, la conclusión es que en 110 cotejos Huracán suma apenas suma un gol de cabeza. Demasiado poco para los centenares de centros que se ejecutan por temporada.

Es cierto que Huracán no tiene una gran tradición de centrales cabeceadores. Uno de los últimos fue Paolo Goltz, autor de varios frentazos heroicos, el más recordado en el clásico ante San Lorenzo jugado en la Bombonera el 14 de junio de 2009. También se destacó en ese rubro Eduardo Domínguez, quien paradójicamente marcó de cabeza el gol que pudo haberle dado un merecido título a Huracán el 4 de julio de 2009 ante Vélez en Liniers. El juez de línea Ricardo Casas se ocupó de impedirlo marcando un offside inexistente y luego ignorando la clara infracción de Larrivey a Monzón. En un equipo como el de Ángel Cappa, acostumbrado a jugar por abajo, Goltz y Domínguez formaban una dupla central que ofrecía una alternativa de gol por vía aérea en partidos donde el toque no funcionaba.

Tras la final perdida/robada en 2009 (táchese lo que no corresponda), hubo varios goles de cabeza convertidos por defensores centrales de Huracán. Por ejemplo dos de Domínguez  en el Clausura 2010: empate 1 a 1 ante Racing en el Cilindro el 2 de marzo de ese año y derrota como local 3 a 2 ante Tigre cinco días más tarde. Ese mismo año, durante el Torneo Apertura, Carlos Quintana convirtió en la victoria 2 a 1 ante Quilmes en el Ducó, el 5 de septiembre, mientras que Ezequiel Filippetto le marcó a Lanús el 29 de noviembre, también de local, en lo que fue derrota por 2 a 1. El citado gol de Quintana a Newell’s, tres meses antes del cuarto descenso, sería el último convertido por un marcador central del Globo en 1º División.

Llevamos dos torneos y medio de liga y pasaron cuatro entrenadores (Apuzzo, Domínguez, Caruso Lombardi y Azconzábal) sin que un defensor pueda conectar con su cabeza un córner o un tiro libre para enviar la pelota adentro del arco. Pensemos por un momento cuántos centros tira Huracán por partido sin que sus centrales puedan capitalizarlos: el porcentaje de eficacia es cero. En un fútbol cada vez más competitivo, donde muchas veces los partidos se resuelven con una pelota parada, Huracán debería trabajar duro para revertir un déficit que muchas paga resignando puntos valiosísimos.

 

Marcelo Benini

Director del periódico El Barrio

www.periodicoelbarrrio.com.ar

Twitter: @MarceBenini

 


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