Hay momentos en lo que no importa nada. La opinión del hincha Huracán 1 Union 0.

Hay momentos en lo que no importa nada.  Solo interesa el instante que se está viviendo y donde no se encuentran diferencias entre los seres humanos, pendientes de lo que se está sintiendo.

Huracán no tenía opción, era ganar o irse al Nacional B.  Y estuvo a punto de irse.  Pero tenía que ganar y ganó.  No puedo hablar de futbol donde las sensaciones cubrían a todo el estadio.  No se puede juzgar futbolísticamente a un equipo, salvo a Marcos Díaz, donde reconozco no haber visto nada.  Por momentos no veía nada…

El primer tiempo el pequeño recuerdo que tengo son los primeros minutos de Huracán yendo con todo al frente hasta que medio que se emparejó.  Los nervios nos taparon a todos.  Hasta que el Kaku metió el zapatazo.  Grito grande, pero contenido, faltaba un montón.

Y vaya que faltaba, todo el segundo tiempo! Nervios, desesperación, que se gritaba, que no, que se podía respirar a veces y otras no.  Este segmento de 50 minutos no voy a poder olvidarlo fácilmente, quedará en mi memoria.  Vi caras deformadas mostrando un estado de no sé cómo definirlo.  Gente gritaba desaforadamente aun cuando la pelota estaba fuera del campo.  Otros duros, sin movimientos en instancias cumbre cuando Unión parecía que nos embocaba.  Admito que en la última jugada del partido me vi jugando el Nacional. 

La gente de Huracán es tan apasionada porque la vida de Huracán es así. 

Creo que con esta victoria solo resta un punto más y listo.  Pero esta victoria valió 10, 12 puntos.  Valió una categoría.  Los huevos (no hay otra forma de expresarlo, perdón) que pusieron nuestros jugadores, cuando los nervios no los dejaban mover los pies, fueron descomunales.  Todos los que alguna vez jugamos un partido de futbol donde se jugaba algo muy muy importante, sabemos que la pelota pesa 20 kilos, que los botines no van para el lado donde uno les ordena, donde la desesperación se apodera de todo, donde lo único que sirve es ganar.  Pero la figura de Marcos Díaz emerge del despelote y se convierte en héroe, como tantas otras veces.  Partido para el recuerdo.

Ahora vamos a  Lanús y terminamos en el Duco con Belgrano de Córdoba.  Los jugadores siguen siendo el Barcelona y los dirigentes Putin, o Trump, o el que se les ocurra.  Después veremos.  Pero de este partido no me voy a poder olvidar las cosas que sentimos los Quemeros.

Abrazo Quemero!

 

Carlos Biondi.

 


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