El empate sobre la hora ante Racing, y cuatro puntos sobre los últimos seis, le habían dado una tonelada de oxígeno a un Rivoira que esperaba a Tigre sin la soga al cuello. Sin embargo, el 2-3 final volvió a sembrar importantes dudas en el técnico del Globo. "Uno está para corregir errores colectivos, pero cuando hay fallas individuales -que uno no supone- y desconcentración, se hace muy difícil. Tigre apostó al error nuestro y le fue bien, vi a los jugadores mal por eso", sentenció. El Chulo optó por no pegarle al árbitro Alvarez y al juez de línea Bustos, quien convalidó el segundo gol de Tigre en un clarísimo offside de Luna. Lo que no omitió fueron los dolores de cabeza que tiene para armar el equipo: "No me hago la víctima ni soy llorón, pero la verdad es que cambiamos tres o cuatro jugadores por partido".
Fuente: Diario Olé