
(DyN) - El entrenador de Huracán, Héctor Rivoira, respondió esta noche a los silbidos que les destinó el público con un acalorado monólogo ante los periodistas: "Acá lo único que hicimos fue levantar a un equipo que estaba muerto".
"Nunca estuve nervioso, estoy muy bien con los jugadores y con la comisión directiva; las dudas son de la prensa. Basta muchachos, ídéjenme trabajar! Acá lo único que hicimos fue levantar a un equipo que estaba muerto. Le ganamos a Boca en La Bombonera después de treinta años, le ganamos al último campeón (Argentinos Juniors) y hoy le jugamos de igual a igual a todos. No entiendo por qué me tengo que ir si trabajo honestamente y me estoy rompiendo el culo por el bien de Huracán", disparó un Rivoira que tenía mucho acumulado y se descargó ante la prensa.
El Chulo tras recibir la primera pregunta soltó toda la batería en la conferencia que ofreció tras el empate 1-1 como anfitriones de Newell's Old Boys, por la cuarta fecha del torneo Apertura.
"Hace un rato largo que no cobro, pero vine a Huracán a remarla y sé que me van a pagar. Empecé desde muy abajo (desde el fútbol de ascenso), me costó mucho llegar a Primera, vamos haciendo camino al andar, hoy ya jugamos con tres defensores y vamos a terminar siendo los más regulares. Si no defiendo ésto, Huracán sí se va a ir a la B", enfatizó el director técnico de un equipo que totaliza cuatro puntos de los doce en juego en lo que va de esta competencia doméstica.
Y continuó aportando sus argumentos: "Acá hay poca memoria, agarré un equipo a la deriva, no veo ningún drama en Huracán, al contrario, creo que estamos en el buen camino".
En cuanto al rendimiento del conjunto ante los rojinegros, a Rivoira se lo vio muchísimo más conforme que a los impacientes simpatizantes del Globito.
"El empate fue justo, pero nos dejó un sabor amargo porque pudimos haber ganado. Levantamos mucho el nivel con respecto al partido ante Arsenal, con poco tiempo de trabajo ganamos en orden y me gustó en general cómo funcionó el equipo tras el cambio de esquema", sostuvo Rivoira, en alusión al 3-4-1-2 que estrenó en la ocasión, fundamentalmente con la intención de tener más la pelota y acompañar más y mejor al goleador Rolando Zárate