
Héctor Rivoira no escapa a la realidad, y tampoco a los medios que lo esperan a la salida, aunque el Chulo haya dicho que no quiere hablar. Sin embargo, se anima y asume la responsabilidad: “¿Cómo no voy a entender el malestar de los hinchas? Se la pasan alentando y nosotros no podemos darles una alegría”, cuenta. Claro, él sufrió los silbidos de su propia gente.
Ojo, Rivoira entiende al hincha pero a la vez abre el paragüas y se defiende: “Además de que este club es muy político, demasiado para mi gusto, ser entrenador en Argentina es muy difícil: no ganás y te quieren linchar”. También, aclara que el reclamo de Brítez Ojeda, cuando salió reemplazado, es válido: “Me gusta que mis jugadores tenga orgullo; y si Marcos se enojó es porque no le gustó salir, aunque yo creí que era lo mejor. Brítez es un gran pibe”.
Se viven horas difíciles en Parque Patricios y aunque Rivoira diga y confié en que “tenemos material para mejorar”, el tiempo es arena en sus manos y la cosa viene complicada.
Diario Ole