La opinión del hincha Huracán 1 Patronato 1. El límite del reglamento.

Una multitud llegó a Parque Patricios para ver al encumbrado Globo.  Con la reunión de los Huracanes del país y Uruguay y Chile, el colorido estuvo presente en la noche.

Huracán sabía que Patronato era un equipo difícil, tosco, sin intenciones de crear nada, solo esperando un error del rival para poder ver si sigue respirando.  Pero el plantel tuvo una mala noche en el primer tiempo y se le hizo imposible perforar eso que armó el visitante.  Y ellos, en la única corrida que armaron en todo el partido, tiran un centro y la embocan de tijera, o algo así.  Pero personalmente yo estaba con impotencia ya que ellos pegaban, pegaban y pegaban.  Y hacían tiempo y tiempo y tiempo y Lamolina no utilizaba su poder para parar eso.  Obviamente no es justificativo para la mala performance de Huracán pero es imposible jugar cuando se turnan para pegar y para hacer una obra de teatro con cada brisa que pasaba por el área de ellos.  El entretiempo fue un poco más lindo por el desfile de los Huracanes pero la cara de todos era una mueca.

Empieza el segundo tiempo.  El aire se cortaba con un cuchillo.  Pero al ratito uno de ellos, cebado porque el árbitro dejaba pegar y no cobraba nada, le da un codazo increíble sin pelota a Coniglio pero el línea que marcaba nuestro ataque lo vio.  Y se lo comunicó al referí.  Y cobró penal y expulsó al tipo.  Era la resurrección nuestra, con todo el tiempo para darlo vuelta.  Y era justicia (a medias).  Bogado acomoda la pelota en medio de otra obra de teatro visitante y ante nuestra desesperación el arquero de ellos saca el balón.  No puedo mentir, ya que creo que a todos nos pasó lo mismo: creí que perdíamos.  Creí que no habría forma de dar vuelta una situación insoportable e insostenible.  Pero Huracán siguió buscando, ya con “agallas” más que futbol pero lo más importante, en mi punto de vista, fue el cambio de actitud de Lamolina: empezó a sacar tarjeta a cada patada visitante y les amonestó a ocho!! además del expulsado.  Y eso desesperó al rival, ya decidido a armar lo que sea para que corra el reloj pero faltando poco uno de ellos no se pudo contener y desde el suelo, sentado, lo agarra a Chimino y lo voltea.  No lo podía creer, no me podía imaginar algo así, pero sucedió y nuevo penal para el Globo.  Como se imaginarán, otra puesta en escena de ellos y en ese lapso en las tribunas se vieron a todos los Quemeros en un trance que algunos los llevaba a darse vuelta arrodillados, otros parados inmóviles y algunos rezando mirando para arriba.  Fue un lapso donde los corazones de los asistentes corrieron riesgo.  Pero Coniglio patea y la emboca.  Y gritamos y nos abrazamos.  Y respiramos.

No voy a decir que Huracán jugó bien porque no fue así.  Pero si tomamos cualquier momento de nuestra historia al azar, un partido de estas características lo perdíamos sin atenuantes.  Imagino lo que están pensando: en la segunda parte del campeonato todos los equipos chicos nos van a venir a jugar así al Duco.  La verdad? No creo.  Espero que vengan con dos líneas de cuatro a combatir más que a jugar, pero no creo que vuelva un rival tan rebajado.

El final del 2017 nos va a encontrar en Córdoba visitando a Belgrano, en un partido muy distinto.  El deseo que terminemos el año bien arriba para encarar el que viene de otra manera.

 

Saludos Quemeros!

Carlos Biondi.

 


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