110 años de locura y pasión

1908, el año en el que se crea el Inter de Italia, The Strongest de Bolivia, Deportivo Cali de Colombia y un Sacerdote funda un club de Almagro. El año en que nace el gran Atahualpa Yupanqui, se inaugura el Teatro Colón, cae un meteorito en Siberia, se crea el FBI y se funda General Motors. El año en que nace Simone de Beauvoir y 250 000 sufragistas se reúnen en Londres para reclamar el derecho al voto femenino. Ese año se funda el club más hermoso del mundo.

Al inicio fuimos “Verde esperanza no pierde”. No se sabe si fue porque no alcanzaba la plata para todas las letras o si se quiso hacer más corto, pero evolucionamos a “Club El Uracán”. Y por fin, el primer día de noviembre de 1908, se fundó definitivamente el “Club Atlético Huracán”.

En 1910, se constó bajo un acta que la camiseta blanca iba a llevar un globo como insignia gracias a Jorge Newbery, quien luego se volvería socio y presidente honorario.

En 1921, trece años después de su fundación definitiva, Huracán obtuvo su primer título en un torneo en el que perdió solo un partido de dieciocho disputados. Repitió el logro en 1922, 1925 y 1928. El Globo era uno de los mejores equipos en el amateurismo del fútbol argentino, ubicándose todos los torneos entre las primeras diez posiciones.

Ya en el profesionalismo, Huracán ganó el campeonato de 1973 escribiendo la historia del fútbol argentino. Un equipo que muchos de nosotros no vimos jugar, pero sabemos la formación entera. Un equipo recordado y admirado por todos. Incluso mi abuelo, fanático de San Lorenzo, iba al Ducó a ver la magia que destilaban nuestros jugadores. Me resultó imposible no emocionarme en el homenaje por el 45 aniversario del ‘73. Me resultó imposible no llorar en el velorio del loco, el mejor jugador de la historia del Globo.

Trece años después, en 1986, descendió a la B Nacional por primera vez en su historia. El primero de cuatro horribles descensos. Consecuencias de malas dirigencias políticas. En el medio, arbitrajes corruptos y nefastos, bronca y llanto en las tribunas, y malas decisiones en las urnas.

En 2009, se abrió el cielo y bajaron unos ángeles que nos devolvieron la esperanza. Daba gusto ver jugar al Globo. Era un equipo que ganaba, gustaba y goleaba. Nuevamente todo el país estaba enamorado del juego de Huracán. Dice Bilardo que del segundo nadie se acuerda. Me animo a contradecirlo solo por esta vez.

En 2014, volé de una hora y media hasta Mendoza, y de ahí un micro a San Juan. Saqué el -carísimo- pasaje dos semanas antes, cuando le ganamos 2-0 a Rafaela. El 26 de noviembre día llame llorando a mi mamá, la que me hizo hincha de Huracán. Creo que no le dije nada. No podía hablar. 41 años después, estábamos levantando una copa.

Huracán en Copa Libertadores. Viajar por el país, por América. ¿Pensaste que ibas a vivir eso cuando te hiciste hincha de Huracán? ¿Te veías jugando la final de la Copa Sudamericana? ¿Te imaginaste este presente del club?

Me cuesta expresar con palabras lo que significa Huracán para mí. Lo llevo en la piel junto con mi familia, que son lo más importante de mi vida. A mis 26 años viví todo tipo de emociones siguiendo a mi hermoso club. Leyendo la historia, mirando videos. Me enamoro todos los días del Globo y su gente. Felices 110 años a mi gran amor.

¡De Parque Patricios al mundo!

 

Araceli

 


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