Volvemos a recorrer América en Globo

En el invierno del 2013, nos conocimos. Él estaba preocupado por el presente del Globo. Le dije que en dos años íbamos a ir a Brasil a jugar la Copa Liberadores. “Ojalá” me contestó. El 26 de noviembre de 2014 fuimos juntos a San Juan, a salir campeones y clasificar a la Libertadores. Mi mamá me llamó llorando de la emoción y yo no le podía ni hablar. Después de 41 años, volvimos a ser parte de esa hermosa copa internacional. Qué difícil describir la alegría de ese momento. Perú, Venezuela, Brasil y Bolivia. Impagable ver a Huracán hacerle partido a Cruzeiro en el Mineirao.

El Globo se propuso retomar la escritura de la historia del club en copas internacionales y en 2015 jugamos por primera vez la Sudamericana. Llegamos con orgullo y emoción a la final, ni más ni menos. Huracán lamentablemente quedó a un pasito de la gloria.

Un año después, íbamos a jugar la Libertadores nuevamente. Cada tanto vuelvo a ver en YouTube el gol agónico de Mendoza en el partido de vuelta en Caracas. ¡Mamita, cómo lo grité! Y en un polémico y corrupto (como mínimo) arbitraje, nos volvimos de Colombia muy calientes y afuera de la copa más linda del continente. Siempre con bronca, siempre injustamente, siempre perjudicados.

No me digas que este es el último partido que tenemos de la Libertadores. No puede ser, tiene que haber algo más lindo. Me voy a quedar con el aroma que tenía el barrio en esos días en que el Globo participaba de esta bellísima copa (perdón, pero me vuelve loca). Parque Patricios es un barrio hermoso, pero cuando juega Huracán es el mejor lugar del mundo, el más lindo, el más alegre. Hay fiesta, cumbia, rock, vino y asado. Escudos de Huracán por todas partes. Grupos de amigos y familias en todas las esquinas esperando para arrancar la caminata por la Luna Quemera, por Colonia o por Alcorta.

El día arranca diferente si esa noche juega el Globo, si es noche de copa. El pueblo quemero siente todo de otra manera. A mi parecer, nadie lo vive como nosotros. Que se yo. Pasamos muchas cosas, ¿no? Años de mercados de pases desastrosos, ventas de jugadores sin ver un peso, arbitrajes nefastos, pocos socios, casi nos sacan La Quemita, casi no ascendemos… y así puedo seguir. Años siguiendo a este club hermoso con mi familia, mis amigos, mis amigas, mis compañeros de colegio, mi novio. Años recorriendo canchas, faltando a la facultad, acomodando los horarios del trabajo para poder verte, Huracán. Camisetas, buzos, pantalones, cuadros, almohadones, cadenitas, tatuajes. Tengo todo y quiero más. Sueño con ganar todos los partidos, siempre, pero acá… acá quiero mucho más.

¿Ustedes son conscientes de lo que pasó el día que nos jugábamos la clasificación a la Libertadores? Huracán tenía que ganarle a Boca y empató 3-3, se le tenían que dar varios resultados complicados y se dieron todos. Que alguien me refresque la memoria, pero no recuerdo haber vivido muchas veces esto. Esto está destinado, tenía que ser así. Brasil, Venezuela y Ecuador son los destinos para el 2019. Tenemos que demostrar nuestra grandeza a nivel internacional, igual o mejor que en la Sudamericana 2015. Tenemos que copar cada cancha. Tenemos que ser todos socios. Estoy gritando mientras escribo. Qué emoción que tengo de volver a viajar para verte, de volver a la cancha los días de semana, de volver a verte por Fox, de volver a la Copa Libertadores de América. Feliz de recorrer América en Globo.

 

Araceli

 


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