Globo sin suerte. La síntesis: Huracán 1 – 1 Gimnasia

El Palacio Tomás Adolfo Ducó se vistió de gala para recibir a uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol mundial. Diego Armando Maradona era, de antemano, el protagonista desde el banco de suplentes, pero Huracán sabia que necesitaba los tres puntos ante un Gimnasia con poco talento.

El Globo arrancó despierto y a los 2’ Droopy Gómez evadió a Coronel, vio que el arquero Broun estaba adelantado, y remató de afuera del área una pelota tremenda para convertir el golazo. El 15 es el punto más alto del Globo y del que más se espera cada partido. Poco duró la alegría porque a los 10’ Bettini intenta cortar una jugada, queda mal parado en la mitad de cancha y Romat ni intenta recuperar la bocha que se lleva Agudelo para el área. Bareiro no logra cortar el ataque y Merolla amaga, pero no defiende ni al jugador ni a un posible pase atrás. Para coronar la cadena de errores, Silva no sale a cortar y la jugada termina en gol. Empate en 1 en el Ducó.

Huracán siguió intentando con centros a la cabeza de Cordero. Bogado y Droopy fueron los pilares del mediocampo. Y Briasco, la clave en cada ataque, ganando casi siempre las espaldas de Coronel y Melluso. La más clara de la primera parte fue un cabezazo en el área de Briasco, que pegó en el travesaño. Punto aparte para el crecimiento de este jugador, que incluso fue notado por el mismísimo Diego Armando en declaraciones post-partido.

La polémica fue un choque entre el arquero Broun y el delantero Cordero. Desde la cancha se vio un claro penal que el árbitro no cobró. A partir de la repetición se vuelve menos claro. El arquero va a buscar la pelota y cuando se tira, su pie choca con el de Cordero y el delantero aprovecha para exagerar el golpe. Por lo pronto, Gimnasia llegaba poco y mal. El Globo tenia la pelota, pero no podía o no sabia definirlo. Hasta Bettini intentaba de afuera y se iba cerca del palo.

Otra clarísima se dio en el segundo tiempo, también de la mano del gran Briasco. Fue un centro a los pies de Ojeda, y terminó en una increíble tapada con todos los reflejos de Broun. Solo para demostrar que a Huracán no le salía una, un nuevo cabezazo de Cordero pega en el travesaño y nos ahoga el grito de gol. El chico Ramírez, que fue el primer cambio, se animó a encarar y consiguió un córner a favor. Los otros cambios que realizó Israel fueron Javier Mendoza y Joaquín Arzura por Cesar Ibáñez y Mauro Bogado. Los dos ingresados tuvieron pocos minutos, que fueron intrascendentes. Sobre el final llegaron las amonestaciones de Trucco a Coronel, Mancilla, Paradela, Melluso y Agudelo, que se cansaron de pegar los 90’.

Lo bueno: Se nota el trabajo e ideología de Israel Damonte y su cuerpo técnico. Huracán debería tener a esta altura 4 o 6 puntos, pero solo obtuvo 1. Merece, pero no puede o no sabe definir. Confío en que vamos por buen camino. Se mantiene el alto nivel de Droopy Gómez y Norberto Briasco. Aunque Bogado en la segunda parte se quedó sin aire, sigue siendo fundamental para el equipo. Al igual que Merolla, firme en la defensa, que solo debe ajustar un poco sus salidas porque nadie lo cubre.

Lo malo: Ojeda volvió a ser un punto bajo. Bareiro tuvo momentos de lucidez, sobre todo en el primer tiempo, pero jugó demasiado pegado a la defensa y todavía no encuentra su lugar en la cancha. La inseguridad de Anthony Silva se percibe y se transmite. Salió a cortar bien solo una pelota en 90 minutos.

 

 


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