La opinión del hincha. Huracán duele.

Huracán duele. Y duele mucho.

Es muy feo tener que ponerse a describir lo que fue un partido cuando ya se sabe que va a pasar antes de que empiece.  Muchos ya sabíamos lo que iba a ocurrir con Huracán hace mucho tiempo.  Imaginen lo que es contar este presente.

Huracán está a la deriva y la única persona que se hace cargo es Israel Damonte.  El técnico trata de ubicar, calmar, corregir a unos pibes que salen a la cancha con todas las ganas pero ante el primer cachetazo caen a la lona.  Porque Ibáñez está aprendiendo. Porque Cordero no tiene minutos en primera. Porque…  Tampoco les caigo a los pibes, quienes por momentos deben tener ganas de estar en la casa con los padres y no apagando un incendio mucho más poderoso que ellos cuando los que lo generaron se hacen los distraídos.

El equipo salió a la cancha súper motivado, con ideas clarísimas y con unos huevos enormes y, en el primer tiempo (principalmente al comienzo) se llevó por delante a Godoy Cruz y no convirtió porque además, tenemos una “sal” que nos invade.  Luego ellos corrigieron y emparejaron.  Los pibes siguieron pero claro, en algún momento iba a aparecer el único jugador que sabe lo que hay que hacer en estos casos y el Morro nos emboca.  Luego vino el segundo y el partido se terminó.  Sobre el final, ellos son tan horribles (salvo el Morro, claro está) que lo dejaron venir al Globo y en un centro le dejan meter una hermosa tijera a Vieyra dentro del área y la pone ahí, donde jamás se llega.  El local, al ser tan horrible futbolísticamente, no supo cómo manejar esos segundos que faltaban para terminar y casi se lo empatamos, otra vez con Juan Vieyra.  Pero no.  Tenemos, además de todo, esa maldita “sal”.

Ya no les entro más a los jugadores.  Ellos no tienen la culpa.  Y en este partido con Godoy Cruz, me di cuenta que hacen todo lo posible para que salga bien la cosa.  Ponen todo lo que tienen.  Y menos a los pibes, quienes deberían debutar en un equipo armado, con profesionales rodeándolos en posiciones clave dentro de la cancha para que no se mareen.

Para terminar, mis respetos a Israel Damonte.  Un chabón que no es nacido en el club pero le tomó cariño y hace, creo yo, más de lo que puede.

A los dirigentes, principalmente la cabeza, ya no los respeto. Ya no me interesa lo que hagan o digan, quiero que se vayan de Huracán.

De esta se sale con un milagro, pero los pibes crecen.  Porai crecen de golpe. Teniendo a Israel Damonte enseñándoles, el milagro puede suceder.

 

Abrazo Quemero!!

Carlos Biondi.

 


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