La opinión del hincha en cuarentena.

La verdad es que son muchos los días. Un montón las cosas que nos faltan desde que esta pandemia se instaló en la Argentina. Los familiares, los amigos, el bar, la salida a dar una vuelta larga, nos duele haberlas perdido y, por lo menos en mi cabeza, por momentos siento estar en un bunker debajo de la tierra por una guerra.  Si bien lo es, ya que la humanidad está en plena pelea frente al Covid 19, no es como en las películas, ya que no hay bombardeos ni ejércitos ni tanques ni nada.  Pero claro, es una guerra.

Todo extraño. Todo. Tanto, que hago mil y una cosas para comunicarme, sentir, ver.  Y el ya famoso Zoom se convirtió en algo cotidiano, algo necesario, como tomar mate. Es mi nexo con la familia y con los amigos. Bueno, algo afloja la tensión. Luego los pequeños paseos, que en mi caso es en Parque Patricios, me bajan las revoluciones, ya que ver la avenida Caseros, la calle Rioja, la Sede, los bomberos, la iglesia San Antonio, la calle Luna, la avenida Colonia, todo eso junto me recuerda que todo esta ahí, que no se fue.

Pero hay algo que ya no soporto no tener.  No lo aguanto mas. Siempre supe que era de lo mas importante de mi vida, que me llenaba, que me ponía los patitos en fila: Huracán.

Pensar en Huracán me trae adrenalina, ansiedad.

Siempre dije que Huracán no es un equipo de fútbol al que uno va a ver el espectáculo y hacer fuerza para que gane. Siempre, también, declaré, ante quien quiera escucharme, que lo que siente un Quemero-Quemera es distinto a lo que sienten los de Boca, los de River y los del Barcelona, por poner ejemplos. Es más, mucho más: es una forma de vida. Es un sentimiento tal, que modifica los hábitos. A punto tal, que no nos ponemos una remera o un pantalón del Globo porque fue lo primero que manoteamos en el cajón para salir a la calle. No. Nosotros, para salir a la calle, nos ponemos la camiseta o el pantalón de Huracán. Es muy distinto.

Y nos falta Huracán. Nos falta eso que somos: Quemeros.

No soporto mas no poder oler al barrio los días de partido. No ver las pizzerías y bares llenos de gente que nos es de La Quema viniendo temprano para sentirlo. No caminar por Caseros, doblar por Luna, apurar el paso y que me pique la panza cuando lo veo… cuando lo veo al Palacio Duco. Y subir sus escaleras y agudizar la vista cuando me acerco a la boca de entrada a la tribuna. Y mirar el césped y cogotear los cuatro costados del estadio. Y achinar los ojos al sector donde voy para ver si ya llegó algún amigo. Y esos nervios antes que salgan los jugadores. Y hablar, gritar, putear, sentir, ganar, perder. Y luego salir, caminar despacio por Luna con los vagos y pensar que el día siguiente va a ser lindo si ganamos u horrible si perdemos.

No hay forma. No hay aplicación en el celular ni en una compu ni algo en la tele ni en ningún lado que supla a Huracán.

Gente me dice “ja, con esto que no hay futbol, no sufrís, Quemero” Y si, es verdad, Huracán me trae mas broncas que alegrías. Pero esas broncas que me trae, son mi vida, mi pasión, mi club, mi vida misma.

Te extraño mucho, Globo.

 

Abrazo Quemero!!!

Carlos Biondi.

 


  • DEJÁ TU COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento sera eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptacion del Reglamento