Coherencia, por favor.

Huracán peleará el descenso una vez más, en un contexto complejo y con la incertidumbre que esta inédita pandemia le agrega a lo estrictamente deportivo.

En poco tiempo la nueva Comisión Directiva tendrá que darle a Darío Kudelka -no insistan, no le gusta que le digan Frank- lo más cercano a eso que pidió: un arquero, dos defensores, dos volantes mixtos, un volante ofensivo y dos delanteros.

Huracán necesita tapar miles de agujeros como siempre lo tuvo que hacer desde que tenemos memoria aquellos que no fuimos contemporáneos a Tomás Adolfo Ducó. En este caso 1.452 millones de pesos adeudados en una economía virtualmente estancada obligan a tener que vender para poder seguir funcionando, e incorporar refuerzos para poder armar un plantel competitivo que nos permita ser protagonistas.

Tres meses pasaron de las elecciones que dejaron derrotados a MaxHuracán, y a su candidato Alejandro Nadur por 23 votos, pero la grieta generada durante la campaña parece estar cada día más vigente. Basta con darse una vuelta por las redes sociales, o agudizar un poco los sentidos para darse cuenta de que hay mucha gente agazapada esperando el fracaso.

Las criticas a Kudelka con un plantel dinamitado y reforzado con exfutbolistas e ignotos profesionales durante la agonía y la soledad del poder del nadurismo. Los dardos venenosos ante el supuesto interés de Boca y River por Norberto Briasco o la potencial venta de Rolón. Las culpas adjudicadas antojadizamente ante la negativa de ex ídolos por volver al club son simples ejemplos de lo que se respira en el Mundo Huracán, donde el Comunnity Manager del ex Presidente sigue en modo campaña, manejando un Volkswagen Escarabajo, en lugar de conducir una oposición constructiva.

Pareciera ser que eso que genera Huracán en el día a día y que muchas veces es socialmente indestrucbile, queda apartado por el clima electoral que, en este caso, trascendió al tiempo de las urnas.

Acaso no somos los mismos los que nos alegramos cuando el periodista partidario le propone casamiento a su novia en un acto semi público y todo tiene un final feliz. O no son de todos nosotros las lágrimas de Carlos Biondi derramadas en Telenoche, junto a la estatua de Ringo en la Miravé. O no sufrimos en carne propia cuando a un quemero se le muere un abuelo, o este nefasto virus inventado por los chinos se lleva a alguno de los nuestros.

Pareciera ser, en definitiva, que el Club Atlético Huracán no peleará el descenso, pareciera ser que estamos muy bien en lo social, deportivo y económico, y que en la zona baja de la tabla de los promedios arrancarán el Campeonato el “Club Atlético David Garzón” y el “Club Social y Deportivo Alejandro Nadur”.

Estamos a tiempo de tirar todos para el mismo lado. Como lo pensó Cacho Di Nome, lo soñó Coco Comas, lo gritó Gustavo Quinteiro y lo afirmó el querido, Julián Cáceres, quienes siempre guardaron coherencia en sus palabras: “Seamos quemeros, lo demás no importa nada”.

 

JM. Zara para @PatriaQuemera.

 

 


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