Fútbol, dinámica de lo impensado

Muchas veces, cuando analizamos partidos, se suele utilizar la frase tomada de Dante Panzeri “Fútbol, dinámica de lo impensado” y realmente, en su mayoría, cae como anillo al dedo. Y el partido frente a Patronato, no fue la excepción. El futbol es un deporte que se divide en 4 fases: Defensa, recuperación, creación, ataque. Pero, con condimentos, con especias. Dentro de esas fases aparecen en juego cosas como: Suerte, estados de ánimos, la gente, nervios, expectativas, y más, por eso es el deporte más atractivo del mundo.

Me dirá, ¿Qué tiene que ver todo este preámbulo con el partido de ayer? TODO. Huracán llegó al partido golpeado, muy golpeado, grogui, como esos boxeadores que solo esperan que suena la campana. Así jugó. Como pudo. Mal.

Lo peor del equipo se vio en el primer tiempo, donde el entrenador post golpe en La Plata y asumir errores en sus decisiones, propuso 5 cambios en comparativa con el equipo que enfrentó a Estudiantes de la Plata que no surtieron efectos. El equipo, tuvo tenencia pero sin que la misma sea eficaz. Patronato le cedió la misma, no le interesó la pelota, buscó mediante envíos largos a Sosa Sánchez (le ganó todo el primer tiempo a Moya por la vía aérea) y Junior Arias. Así, consiguió la situación más clara de los primeros 45 minutos, donde Junior Arias tuvo un remate de media distancia que hizo lucir a Marcos Diaz. En Huracán, nada, deambuló. Henriquez nuevamente no hizo pie en la mitad de la cancha, impreciso, nunca encontró su lugar. Se intentaba meter entre los centrales, en búsqueda de tener superioridad numérica en la salida pero solo generaba amontonamiento de jugadores y hacer retrasar demasiado a Cristaldo y perder la brújula a Hezze. El 5 es siempre el mapa de un equipo, cuando no encuentra el rumbo, todo el equipo se pierde.

En la segunda parte, Kudelka, accionó rápido – en diferencia a lo que pasó en La Plata – y mandó a la cancha a Vera y Candia por Henriquez y Cabral. Estos cambios le cambiaron un poco la tónica al equipo, empezó adelantarse en la cancha con un Hezze de volante central, parado mucho más adelante y sin retrasar tanto las líneas. Con un Candia que es desde su ímpetu genera sensación de peligro. Y Vera siempre parece que tiene algo distinto a todo el resto. Pero ojo, solo mejoró un poco, pasó de ser el boxeador golpeado esperando a la campana, a tener un poco de aire para pensar en la mano del final, la mano del KO. Y la encontró. Con el ingreso – y ovación – de Patricio Toranzo (cabe destacar que su ingreso se dio por Cristaldo, el único jugador claro del equipo que se fue exhausto por tener que correr más de lo que puedo jugar) a pocos minutos del final, apareció la mano del final desde la tan codiciada pelota parada, arma letal de Huracán. “Pato” Toranzo ejecutó un corner, realmente no creo que haya sido el mejor, pero le cayó en los pies a Moya que con una definición poco vistosa pudo empujar al gol, el que marcó la diferencia entre ambos equipo. Y aquí vuelvo al principio. Esto es fútbol, un jugador que no acumulaba muchos minutos como Toranzo se combine con otro que estaba totalmente marginado como Moya para darle a Huracán aire en los promedios y vida en la pelea por las copas. Esto es fútbol.

Ahora, cuando baje la espuma del triunfo, habrá que sentarse, analizar, mezclar y repartir de nuevo. Se viene Platense, rival difícil, como todos en Argentina y el equipo que comanda Kudelka tiene que mejorar mucho la cara que dejó su equipo en el Ducó frente a Patronato.

 

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

 

Nicolas Federico.

 


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