La opinión del hincha, Huracán 1 Godoy Cruz 3

Si una persona fue a la cancha a ver Huracán vs. Godoy Cruz como imparcial, solo a ver el partido sin preferencias, se fue feliz.  No habían pasado 30 segundos que entre Cabral, Cristaldo, con un taco sensacional, y Candia, con una enorme definición, provocaban el alarido en el Parque.  Jugada espectacular, con definición exquisita. Hubo gente que por la rapidez, no llegó a verlo, todavía se estaba acomodando. El Duco era una locura. Lo pelitos de mi brazo estaban todos paraditos, la sensación de algo groso estaba en el ambiente.

No pasaron ni cinco minutos que ellos llegan al empate con un centro que uno trata de cabecear al arco pero solo la peina, con la fortuna que encuentra a un compañero en el área chica que mete el segundo cabezazo en el área. Nos miramos todos, era impensado, feo.  A partir de ahí, ellos empezaron a manejar la pelota pero Huracán iba al frente a como de lugar.  El gol era una obsesión, era como que todos tenían el chip en el marote solo para meter la pelota en el aro de ellos. Y siguieron las situaciones, primero con Cóccaro que todavía no entiendo cómo no entró, luego con la palomita de Cristaldo en la que quedé duro, si antes no entendía la de Cóccaro, con la de Cristaldo no reaccioné, y con la de Candia que cabecea por arriba, solo, casi me desmayo.  Ahí, justo en ese momento, sin decir nada se me vino a la cabeza que, por lo menos, estaba mirando un partido raro y que todo podía pasar.  Cualquier cosa.

Empieza el segundo tiempo y la cosa se pone negra.  La típica salida desde el fondo con pelota dominada encuentra a un Galván apretado, pasándole la pelota muy fuerte a Fattori quien no puede controlar, provocando un rebote que ellos no perdonan. Baldazo de agua helada.  Tremendo. Pero Huracán no aflojó, siguió buscando, y tuvo la última chance de Cóccaro de cabeza con centro de Cristaldo y otro cabezazo de Tobio con centro de Galván. Y después vinieron las de Bajamich y la de Vera.  Lo que pensaba en el primer tiempo, sobre lo del partido raro, era una realidad.

Y en ese momento comprendí que Huracán perdía el partido.

Creo que nuestros jugadores, ese segundo gol, no digo que los desmoronó, pero los desacomodó.  Y ellos, que seguían manejando la pelota, que eran criteriosos hasta para sacar los laterales, hasta el hastío, diría yo, se encuentran con otro mal pase dado por Galván en el mediocampo.  Una jugada donde ellos tienen todo de frente y los nuestros desacomodados, con una sucesión de disparos tipo mete gol entra, que desparramaron a Marcos Diaz y a los que quedaban en el área.  Gol raro, como el partido.

Veníamos de dos victorias de las buenas, con un ánimo por las nubes.  Obviamente lo primero que tengo que reconocer es que esta derrota no tuvo nada, pero nada que ver con la paupérrima de Arsenal.  Acá se perdió y duele, pero las diferencias son enormes.  Eso me deja tranquilo.  Lo que me pone no digo nervioso, un poco intranquilo, es que el próximo es con ellos allá. Ellos, que vienen a los tumbos, lograron su primer triunfo y justo nosotros venimos a perder de local.  Nada, es un clásico y hay que jugarlo con todo lo que tengamos. Hay que ganarlo como sea, a matar o morir.  Por mi parte, a fondo con el plantel.  Sé que saben muy bien lo que nos jugamos y que van a dejar todo lo que puedan y más, mucho más.

 

Abrazo Quemero!!

Carlos Biondi.

 


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