¿Cuál sos, Huracán? por Flavio Tuvo.

CUAL SOS  HURACAN?

 

Comienzo a escribir y tengo sentimientos contradictorios, tan contradictorios como son los mensajes que me llegan desde el campo de juego en cada partido.

Trato de descifrar cuál es Huracán, el equipo compacto, concentrado y jugando cada pelota como la última de la Bombonera, el oportunista que lastima cuando hay que hacerlo del partido contra Velez o el de las lagunas, descuidos e intrascendencia de los juegos contra Arsenal, Godoy Cruz o Central Córdoba?  El que cierra los partidos o el que arranca ganando y se lo dan vuelta como nada?

Transcurrimos la mitad más uno de los partidos de este torneo corto y no tengo dudas que la expectativa era tener algunos puntos más.  Y nuevamente la contradicción, se sacaron puntos contra rivales que históricamente nos ganaban y dejamos puntos increíbles contra rivales inferiores al menos en la previa.

Fuimos uno de los pocos equipos que pudo mantener casi la totalidad de la base del torneo anterior, en el cual, especialmente en la segunda parte, se habían conseguido puntos importantes que nos permitieron mirar los últimos puestos de la tabla que nadie quiere ver con mayor alivio y hasta arañar la clasificación a la sudamericana.

Entonces con ese panorama todo debía fluir de otra manera.  Mismo cuerpo técnico, mismos jugadores, toda una pretemporada juntos, los refuerzos llegados en tiempo y forma.  Único escollo, no menor, saber que no se iba a poder contar con el flaco Merolla en casi toda esta copa.

Es cierto que nada garantiza resultados, ni siquiera tener a Messi, Neymar y Mbappé en la plantilla, pero con todos estos condimentos uno esperaba ver otra cosa.  Y es en este punto donde quiero focalizarme.

Comienzo de atrás para adelante.  Se pretende salir jugando desde el arquero a sus zagueros como forma permanente y esto está claro que no resulta, los jugadores no son los más adecuados, Marcos no tiene precisamente el mejor pie, los del medio no se muestran para ser receptores y entonces termina revoleándola Galván con la pierna menos hábil para que Cóccaro o Candia se fajen con los centrales y la defensa queda parada muy cerca del arquero.  Para terminar así no es preferible revolearla desde el saque de arco y poner toda la energía en la segunda pelota?

Los pases son todos en la zona de la defensa y en el medio, lateralizados, lentos, todo previsible, hasta que llegamos a los marcadores de punta que sólo llegan hasta tres cuartos de cancha para terminar tirando un centro anunciado que generalmente rechazan los defensores contrarios que están de frente y por ende corren con ventaja.

No hay un pase filtrado, no hay aceleración ni cambio de ritmo, y como salvo algunos buenos momentos de Cabral (cada vez más esporádicos) no hay quien pueda sacarse de encima a un contrario en un mano a mano, la cosa se torna aburrida y se apela a que los dos delanteros (de muy buen momento) puedan generarse algo más por viveza que por asociación.

No hay ninguna sociedad de juego, ni por derecha ni por izquierda.  Nos vemos sobrepasados en la mitad de la cancha a pesar del incansable trabajo de Fattori y Hezze, Cabral no está para hacer la banda todo el partido como tampoco lo estaba Candia el año pasado porque después no llegan con frescura al momento de atacar (Puzzeto hay uno solo).  Cristaldo (aún lejos de su mejor versión) deambula buscando algún socio para poder llevarla pegadita al suelo y como se le pide que marque y ocupe espacios queda muy lejos del arco de enfrente.

En el banco de los relevos es muy difícil visualizar a algún jugador que pueda ingresar y cambiar la historia, y para colmo los cambios generalmente son puesto por puesto con lo cual cambia para no cambiar.

Ya estamos en tiempos de balances, no dudo que se trabaje en la semana, pero lo que se ve en los partidos es muy pobre.  Se visualiza un equipo que sale a ver qué pasa, sin demasiadas pretensiones, sin juego, con poca marca, sin siquiera una jugada preparada en un tiro libre, muy poco para un cuerpo técnico y un equipo que llevan ya varios meses jugando juntos.

No me gusta calificar a partir solamente de los resultados porque me parece injusto, pueden aparecer factores que distorsionan el análisis y después uno queda preso de ellos y los argumentos se caen a pedazos. Por eso me preocupa este Huracán, porque no me transmite nada desde el juego ni desde el funcionamiento y entonces, de conseguir resultados, van a ser obra más de la casualidad que de la causalidad.

Sigo creyendo en que se puede y se debe mejorar, sigo esperanzado en que se pueda torcer el rumbo y sobre todo sigo queriendo a mi Huracán como siempre.

Un abrazo bien Quemero

Flavio Tuvo.

 

 

 


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